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La participación femenina en la política peruana vuelve a poner en evidencia una brecha significativa de género de cara a las Elecciones Generales 2026. De los varios partidos inscritos para la contienda presidencial, solo cuatro mujeres lideran fórmulas partidarias como candidatas a la máxima representación del país: Keiko Fujimori, Fiorella Molinelli, Marisol Pérez Tello y Rosario Fernández Bazán.
En la región Junín, esa brecha se profundiza todavía más. A diferencia de la coyuntura nacional, en los procesos regional y municipales no se observa una presencia significativa de mujeres como candidatas al gobierno regional, ni a alcaldías.
La consejera regional Lucero Huamancaja cuestionó esta situación y señaló que existe una contradicción entre el discurso y la práctica política. “Mientras públicamente se habla de igualdad de oportunidades para las mujeres, en la práctica se les excluye de los espacios reales de poder”, afirmó, advirtiendo que muchas candidaturas responden a intereses económicos antes que al mérito. “La paridad aún no se traduce en decisiones políticas concretas”, y recalcó que sin una voluntad política real desde las dirigencias, la igualdad seguirá siendo solo un enunciado.
Por su parte, desde el ámbito municipal, la regidora provincial de Huancayo Fiorella Fabián sostuvo que ejercer política siendo mujer sigue siendo mucho más complejo. “El espacio político históricamente ha sido capturado por varones y, pese a las leyes de paridad y alternancia, no se da oportunidad a mujeres líderes que sí existen”, señaló.
Añadió que muchas desisten de postular por el acoso político, las amenazas, campañas de desprestigio y la sobrecarga del doble rol familiar. “Muchas mujeres lideresas ven lo que ocurre y les causa temor de seguir avanzando”, indicó, recordando que ella misma ha enfrentado procesos de hostigamiento político, lo que evidencia la falta de garantías para una participación segura y equitativa.
Ambas autoridades coincidieron en que la baja participación femenina no responde a falta de capacidad, sino a barreras estructurales dentro de los partidos políticos y al entorno adverso.