(Foto: PCM)
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El futuro del gabinete ministerial encabezado por la premier Denisse Miralles aún está por definirse.

La funcionaria tiene pendiente presentarse ante el pleno del Congreso, en un rango de treinta días desde que asumió el cargo, para solicitar el voto de confianza. Esta figura, no obstante, no volverá a usarse en el próximo quinquenio. La cita del miércoles 18 podría ser la última de este tipo.

Dicho mecanismo dejará de aplicarse con el retorno de la bicameralidad, que trae consigo la instalación de una cámara de senadores y otra diputados al interior del Parlamento, tras el cambio de mando en julio próximo.

Recuento. Estos fueron los primeros ministros que desfilaron en el último quinquenio.
Recuento. Estos fueron los primeros ministros que desfilaron en el último quinquenio.

En detalle

En los últimos cinco años, desde el inicio del gobierno de Pedro Castillo, la representación nacional no le negó la confianza a ningún primer ministro.

En total, desde el 2021, fueron siete los funcionarios que obtuvieron luz verde por parte del Parlamento. Algunos, eso sí, gozaron de mayor popularidad entre los legisladores.

Fue el antecesor de Miralles, Ernesto Álvarez Miranda, el que obtuvo el mayor número de votos entre todos sus pares.

El primer y único premier del expresidente José Jerí se presentó ante el pleno el 22 octubre del 2025, ocho días después de jurar al cargo.

Tras un debate de más de tres horas, Álvarez, también expresidente del Tribunal Constitucional (TC), obtuvo 79 votos a favor, 15 en contra y 5 abstenciones.

Del lado contrario, el primer ministro con menos aceptación fue Eduardo Arana. El expremier de Dina Boluarte, antes ministro de Justicia en dicho mandato, recibió 62 votos a favor, 30 en contra y 10 abstenciones.

Ninguno de ellos, sin embargo, fue el presidente del Consejo de Ministros con más tiempo en el cargo. Este título lo obtuvo Aníbal Torres, quien ejerció el cargo en el gobierno de Pedro Castillo por 9 meses y 17 días.

En el sector opuesto fue precisamente su antecesor, Héctor Valer, quien se hizo merecedor de otro rótulo: el premier con menos tiempo al frente de la Presidencia del Consejo de Ministros. A ese puesto renunció tres días después de haber asumido, pero se mantuvo hasta el 8 de febrero, cuando fue reemplazado por el entonces ministro de Justicia Aníbal Torres Vásquez.

Críticas

¿Ha sido útil este mecanismo de control político? El constitucionalista Enrique Ghersi afirmó que el voto de confianza “ha sido una figura muy útil porque limita el presidencialismo consagrado en la Constitución de 1979”.

“Terminó con el descalabro político y económico en el primer gobierno de Alan García. Fue la gran innovación tras la Constitución del 93, obligando a que el gobierno siempre tenga una coalición parlamentaria que lo soporte”, detalló a Correo.

En esa línea, explicó que la doble confianza es el principio constitucional del Poder Ejecutivo: para tener un Gabinete, la confianza del presidente no es suficiente, se necesita también la del Parlamento.

“Eso es muy positivo porque equilibra los poderes y los pone en situación de tener que negociar limitando la hegemonía presidencial. Buscar consensos y coaliciones siempre termina siendo lo más beneficios para el Estado de Derecho”, indicó.

Por todo ello, aseveró que “será un gran error eliminar esta institución” y sería “aconsejable pensarlo dos veces”.

Una opinión similar tuvo el también analista político Fernando Tuesta. El especialista también cuestionó que dicho mecanismo sea suprimido. Sin embargo, hizo énfasis en que el mecanismo fortaleció el poder del Parlamento sobre el Ejecutivo.

En diálogo con este Diario, indicó que, “en general, casi todos los instrumentos que sostienen un equilibrio de poderes han sido trastocados, o casi quebrados, a lo largo del quinquenio”.

Explicó que si bien se considera al Perú como un país con un sistema político presidencialista, se han incorporado diversas figuras o mecanismos del parlamentarismo.

“El presidente en nuestro país no tiene casi mecanismos para defenderse, limitar, contrarrestar o sopesar el poder del Congreso. Algunos dirían que tendría el mecanismo de la disolución, pero eso está en función de lo que haga el propio Congreso”, puntualizó.

DISIDENCIAS. Del lado contrario, el analista político César Campos consideró que esta medida supondrá “una manera práctica y fluida en la que el Congreso puede trabajar con el Ejecutivo”.

“Desde mi punto de vista, no es un elemento perturbador; es decir, en la medida en que los propios miembros del Ejecutivo no provienen del Parlamento, no tiene por qué haber este exagerado cordón umbilical, de pedirle al Congreso que dé un voto de confianza, tras culminar la exposición del programa de Gobierno del nuevo Gabinete”, señaló.

En esa línea, reafirmó que la medida “esclarece jurídicamente el rol de cada institución y ratifica la condición presidencialista, en todo caso, de nuestro régimen político”.

“Si los ministros de Estado cometen alguna irregularidad, está la atribución de poder ser interpelados e incluso censurados. Eso se ha dejado a salvo. Estoy a favor (de la decisión) porque se elimina una condición híbrida de la antigua Constitución. Solo las democracias parlamentaristas reciben el voto de confianza”, acotó.