La noticia nos llegó implacable la semana pasada: el fino y excelente poeta chotano Javier Villegas Fernández ya no está con nosotros. Si toda partida es dolorosa, la de Javier es mucho más, porque su ausencia priva a las escuelas y a los niños de un fino, elegante e inspirado cantor. Signo trascendente de la valoración de su vida magisterial, así como de su original creación literaria, Javier ha recibido merecidos homenajes de las principales instituciones culturales de Chiclayo, donde radicaba.
Fue natural del caserío de La Torre, perteneciente al distrito de Chiguirip, comprensión de la provincia de Chota. Nació el 3 de diciembre de 1935.
Profesor de Artes Plásticas y también de Psicología, pero sobre todo poeta de la infancia, se formó profesionalmente en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta. Posteriormente, en sus inacabables ansias del saber y el conocimiento, estudió Sociología en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, de Lambayeque.
Dedicado plenamente a la docencia y a la creación poética para niños, ganó varios meritorios premios literarios, entre los cuales destacan el Premio Nacional de Poesía Eugenio Vicuña; el Premio Nacional de Educación Horacio; el primer puesto en el Concurso de Literatura Infantil y Juvenil 2004, convocado por la Editorial Master Libros y la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ). Asimismo, fue finalista de la VIII Bienal de Poesía Premio COPÉ.
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Pero junto a tan notable trayectoria poética, Javier era sobre todo un maestro, vocación que la plasmó en su permanente entrega a la promoción de la creación literaria, al desarrollo de la sensibilidad de los niños, a la propagación de la lectura, sin la cual el ser humano no llega a ser completamente, porque el verdadero desarrollo material se sustenta en la calidad del espíritu, en la promoción de la sensibilidad, en la realización y práctica de valores. Así se explica su permanente participación en eventos sobre creatividad literaria infantil y juvenil y promoción de la lectura.
Precisamente, en octubre del año pasado alternamos con el poeta y maestro con ocasión del Encuentro Nacional de Literatura Infantil y Juvenil realizado en Chepén, en una tarea conjunta liderada por la APLIJ bajo la presidencia de Eliodoro Martínez Suárez y el amplio apoyo de la municipalidad provincial.
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PRODUCCIÓN LITERARIA
En su producción literaria literaria del maestro y poeta afincado en Chiclayo destacan varios libros de poesía para niños: “La luna cantora”, “Rimando con la alegría”, “Repertorio de ternura”, “Poesía para niños”, “La flauta de agua” y otros más.
En el año 2007 publicó la segunda edición de su importante poemario “El amor es más”. Además, dejó variada producción inédita.
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EL SOL, UNA PELOTA DE FUEGO
En la original inspiración poética de Villegas, los seres de su creación aparecen con cualidades vitales y originales de fuerte sustrato humano. Así lo apreciamos en su original y tierno “Pelota de fuego”, incluido en su poemario “Volatineros del alba”: El sol viajaba / como un girasol / que alumbraba. // Alegre subía, / jugando…, jugando // Jugaba, se escondía luego / y en la mañana aparecía, / la inmensa pelota de fuego”.
DIVERSAS IMÁGENES DE LA NIÑA
Otra de las extraordinarias cualidades de la inspiración poética de Javier es romper y trascender las diversas concepciones e imágenes de los seres, especialmente de la niñez. Así lo apreciamos precisamente en su poema: “Niña”, perteneciente a su libro “La fiesta de las palabras”: Eres tan frágil, / eres tan leve / niña de nieve. // Eres genuina / como ninguna / niña de luna. // Llevas vestido / de transparencia / niña inocencia. // Tienes el alma / con su contento / niña de viento. // Llevas un bolso / llevas sombrilla / niña sencilla. // Te vas airosa / con tu donaire / niña del aire. Por los caminos / llevas empeño/ niña de sueño.
En prosa y narración, también la inspiración de Javier se plasmó en importantes creaciones, imprescindiblemente inspiradas en la infancia. Ejemplo singular de esa vocación y aptitud creadora lo apreciamos en el relato “Marisol… La mariposa mágica”.
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POR QUÉ LAS MARIPOSAS SON AMARILLAS
Un soberbio cuento, verdadero derroche de imaginación y creación del importante escritor chotano es su cuento citado, que explica el proceso de evolución de su impactante color característico. El cuento empieza así: “Una mariposa variopinta, revoloteaba por el campo con mucha alegría y entretenimiento. No era una mariposa común, era especialísima, casi única. Sus alas eran muy delicadas, sus colores refulgentes y sus movimientos daban apariencia de estar bogando en el aire. Cuando se posaba en las flores, para gozar de su aroma y su dulzor, parecía un colorido y mágico abanico, escapado de las manos de un hada.
Su nombre era Marisol, pero sus amigos la llamaban ‘Mirasol’, ya que su tiempo preferido era observar el sol todos los días, cuando este brincaba, muy contento, por encima de los cerros, para acariciar con sus rayos de oro a las flores del campo, a los pajarillos que trinaban alegremente saludando la nueva mañana y, en especial, a los niños que madrugaban, para gozar del encanto de la aurora y del brillo enceguecedor de la escarcha”.
Pasado un largo proceso, el cuento termina con este admirable cambio: “Pasaron los días y Marisol logró su objetivo, a costa de muchos sacrificios. Sus lindos y variados colores fueron desapareciendo mágicamente, ya que los rayos del sol eran tan fuertes que se filtraron en sus alitas, hasta que estas adquirieron el color amarillo”.
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Profesor de Artes Plásticas y también de Psicología, pero sobre todo poeta de la infancia, se formó profesionalmente en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta.