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Marco García Falcón: “Entiendo la escritura como una forma de esperanza”

Escritor peruano. Narrador cuenta la historia de un hombre que pierde a su familia por sus obsesiones, en su nueva novela Esta casa vacía

24 de Agosto del 2017 - 11:49 » Textos: Bryan Paredes » Fotos: Diana Marcelo

En la novela Esta casa vacía (Peisa, 2017), Marco García Falcón cuenta la historia de un profesor que decide escribir un libro testimonial después de perder a su familia por obsesiones cotidianas, como tener una vivienda o un trabajo compulsivo.

En esta conversación, el narrador limeño reflexiona sobre la familia, el trabajo y los nuevos tiempos que vivimos bajo el sopor tecnológico.

Tu novela partió de una historia que te contaron. Borges explicaba que a veces la realidad suele ser más inverosímil que la ficción. ¿Cómo fue tu trabajo con la verosimilitud en este libro?

Siempre parto de la idea de escribir de una experiencia transformada. Empiezo con una experiencia que puede ser personal o algo que me afecta, toca y escucho, pero que en el fondo está relacionada con lo personal. En el caso de la novela, intento crear una voz que suene auténtica, en ese sentido verosímil, y que tenga un trabajo literario. Y eso implica hacer cambios, transformaciones. Me interesa mucho la fluidez, que se lea con naturalidad. Por ejemplo, en algunos casos hay palabras o construcciones que pueden sonar mejor retóricamente, pero que a la hora de la lectura se presentan como un obstáculo para la verosimilitud.

Alonso Cueto, en la presentación de la novela en la Feria del Libro, resaltó lo pulida que es tu prosa. ¿Cómo es tu trabajo literario en ese aspecto?

Eso de la buena prosa es una etiqueta que me han puesto. Diría que me sale de manera natural ese tipo de escritura. Me gustan los autores con frases que pueden ser hasta subrayables, con metáforas. Y también me interesa que mi libro tenga acción, emoción y reflexión. Hay un trabajo con el lenguaje, no solamente con lo metafórico.

¿Cuánto del personaje y su metáfora de la escritura hay en ti? 

Mucho. La poética del escritor, del narrador, es la que yo comparto. Hay muchas poéticas, yo las respeto todas. Hay algunas que incluso son escépticas. Algunas son cínicas. La mía es entender la escritura como una forma de esperanza. Siento que, cuando la realidad te anula, lo que viene es el grito o el silencio. La literatura es una forma de comunicación y comunión con el otro. Creo que en este texto hay un intento de hacer del lenguaje un espacio de reunión.

También mencionaste que la literatura era una forma de entender la vida... 

Sí, creo eso. En la presentación dije que la literatura, y eso lo he descubierto en la neurociencia, es como un simulador de la vida. Si la narración logra meterte en la historia, te coloca en otro espacio, con diferentes estímulos. Los procesos cognitivos y emocionales y las tomas de decisiones en esa identificación son como si tú lo hubieras vivido. La literatura no es solamente diversión, evasión, sino una forma de aprendizaje, de entrenamiento para la vida. Esta novela tiene muchas referencias a experiencias personales y me ha permitido entender procesos por los que yo he pasado.

¿Cómo te das tiempo para alternar entre la docencia y la escritura? 

Para mí escribir es una necesidad. A veces trabajar tanto te despersonaliza, te olvidas de quién eres. Eres un ser que funciona en relación a objetivos de empresas y, de pronto, cuando escribes, eres tú con lo que tienes en la cabeza, tus emociones, tu memoria.

¿Hay una tendencia a escribir sobre la familia? 

Muchos de los libros, no solo en el Perú, sino en el mundo, están explorando la familia. En esta sociedad, donde hemos vuelto a una forma de deshumanización, creo que el último reducto para conservar nuestra humanidad es la familia. Hay un reconocimiento de nosotros como personas en la familia, en ver los vínculos que tienes con el otro. Esta sociedad nos aleja, nos distancia de todo, pero no de la familia. Y es muy interesante que la literatura de hoy se centre en la familia. No creo que sea una moda. Se está haciendo en muchos lados. Está en el aire. Es una necesidad.

En tu novela hay una familia desmoronándose... 

En este caso, es una familia que se rompe por criterios como tener una casa, por ejemplo. Me parece muy sintomático escuchar que la gente se identifica con esto: están luchando por tener a su hijo en determinado colegio, por comprar un televisor o una vivienda. Pero en trabajar y endeudarte puedes estar destruyendo a tu familia, como sucede con este personaje. Historias como esta pueden servir para que el lector se mire a sí mismo y vea qué está haciendo con su vida.

DATO

Marco García F. escritor peruano. Estudió Lingüística y Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Publicó las novelas El cielo de Capri (2007) y Un olvidado asombro (2014).

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