Edición cartonera de muy buena factura y digna de colección. Está compuesto por cinco relatos.
Edición cartonera de muy buena factura y digna de colección. Está compuesto por cinco relatos.

es bachiller en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Antenor Orrego y, estudia Literatura y Lingüística en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Colaboró en las revistas Taquicardia, La Antígona, Cadá y Disicultura. Publicó poemas en la Revista Bohemia Liberteña. Mención honrosa en el III Concurso de Cuentos de Amor Universitario. Primer Puesto en el Concurso de Cuentos de Amor Universitario (UNFV, 2021) y finalista del Festival de Poetas Inéditas de La Libertad (Alianza Francesa). Recientemente presentó su primer libro de cuentos “Nombres para un desamor” (Dentro,2023).

VER MÁS: Una narrativa del desamor en los cuentos de Diandra García

LIBRO

Edición cartonera de muy buena factura y digna de colección. Está compuesto por cinco relatos. En el contenido, aparecen personajes jóvenes que muestran disconformidad no solo ante la violencia social que las rodea y acecha, sino también cuando evidencian incomprensión de quienes están en su contorno familiar, amical y generacional. En el introito cita a Justus von Liebig quien, en 1835, vertió con éxito una lámina de metal sobre panel de vidrio, con la intervención del nitrato de plata. Antes que él, en Turquía ya se había usado la obsidiana. En Egipto, el cobre. En China, el bronce. América empleó piedra pulida. Diandra nos insinúa que estamos ante espejos narrativos y personajes en los cuales nos reflejamos.

MUJERES

Los personajes principales y cuyos nombres dan título a los cuentos son femeninos: Thaís (p.13), Xiomara (p.19), Misa (p.25), Tres días de Misa (p.35) y Cleo (p.39), lo cual evidencia la intención femenina de expresarse transmitiendo mensajes claves y actuales. Es una característica escasa en la narrativa, por lo menos, liberteña.

LEER AQUÍ: Imágenes poéticas de lo cotidiano en Estrellas en el cielorraso de Gloria Portugal

TRUJILLO

Los escenarios de los cuentos están en Trujillo. Leamos en “Thaís”: Caminó con prisa por la calle Pizarro. El frío helaba su cuello desnudo. Hacía pocas semanas que había resuelto cortarse el cabello. Fue intempestivo. Llegó a la peluquería con la necesidad de un cambio, sin realmente haber entendido si este era estético o integral. El profesional se encargó del resto. No lo ubicó entre los comensales del restaurante viperino. Había algo de víbora en ese local tan enjuto, en contraste con los vecinos del costado: el DeMarco, un presumido; el Oviedo, un anciano renegón; y el Romano, un escuincle engreído. Giancarlo tuvo que gritarle su nombre. Fue como si su madre lo eligiera de nuevo, o como si su padre lo dictara a la señora del registro: Thaís. «Acá estoy, Thaís». En el cuento “Misa” nos narra que Mireya es coaccionada por la hermana ante la obligación de un vecino de la calle Daniel Hoyle. Y luego cuenta “Me enamoré de Jesús a los veinte, bajo la lumbre argentada de la luna, flotando ambos en el tercer escalón de la Estatua de la Libertad de la Plaza de Armas de Trujillo”.

INTERPRETACIONES

En el cuento “Misa” menciona a Kundera. Sugiere el tema de creencia y fe, sopesan la existencia de Dios. “Soy atea, dice. Decidió que eso era equivalente a la segunda acepción en la definición de -agnóstico-. Su novia es adventista. Apuesto a que se casarán en la iglesia de la avenida Larco, dentro de medio lustro, y yo tendré que viajar desde mi futura residencia y fingir que creo en el amor eterno. No es así. A mí me dura siete minutos (p.26,27). Otro tema: “¿Qué tal te va con tus lecturas de Goffman?», interrogó él. ¡Ah! A Goffman no lo leía hace mucho. Esta expresión se relaciona con el siguiente párrafo: ¡Ah, pero a Giancarlo le interesaba Goffman! ¡La fachada, el escenario, la presentación de uno mismo! Le interesaba la belleza con que la interpretación de Thaís hacía del mundo algo más que sus noventa y cinco soles de egoísmo puro (p.15).

PUEDE LEER: Desagravio de las cenizas, de Roberto Jáuregui

EROTISMO

En el texto “Thaís”, la protagonista piensa en sus deseos, emociones y aspiraciones mientras que su pretendiente sigue hablando de sí mismo, sin sospechar lo que pasa a su alrededor; “Y comenzaba la perorata, la presentación de uno mismo. En el cuento “Xiomara”, “Alejandro ya ha olvidado que casi consiguió un orgasmo, o un «algo», de lo que mucho había y que se le asemejaba. Está inclinada hacia adelante, como en una posición de yoga. «¡Qué rico! ¡Qué mujer! ¡Dios, qué mujer!». (p.19). En la narración “Tres días de misa” que va como diario de fechas seguidas (02,03 y 04 de noviembre) logra más expresividad “siento un arrobamiento en el pecho si regreso en el tiempo y pienso en sus manos deslizándose desde la parte baja de mi cintura hasta mis caderas y nalgas. Hay una delicadeza enternecedora en su contacto con mi piel. Luego, estoy encima, bailando lento. Chocamos dientes y se me antoja gracioso; torpeza mía, nuestra. Aspiro la piel imperfecta del cuello. Jamás me ha gustado su olor. Sin embargo, disfruto cómo mi lengua se desplaza por su cuerpo, sin trabas ni exigencias”. En el cuento “Cata” se vislumbra esa constante temática.

LE PUEDE INTERESAR: La cotidianidad de lo efímero en ‘Se arreglan huesos’ de Yosset Bermejo

CIRCULAR

En el relato “Cleo”, la protagonista Cleofide Salas asintió, con las zapatillas bailarinas pegadas al suelo. «Me gustas… ¡Pero no he confundido en ningún momento nuestra amistad! Sé lo que somos. Creo que, en el futuro, podemos volvernos tan cercanos como Xiomara y yo», (p.40). En este cuento resume y nos retorna a los párrafos de las primeras historias y personajes. Vale.