Pablo Landeo Muñoz: “El quechua tiene una posibilidad lírica rica e intensa”

Autor ganó el Premio Nacional de Literatura 2018 en la categoría de Lenguas Originarias con su novela Aqupampa
Pablo Landeo Muñoz: “El quechua tiene una posibilidad lírica rica e intensa”

Pablo Landeo Muñoz: “El quechua tiene una posibilidad lírica rica e intensa”

02 de Septiembre del 2018 - 11:55 » Textos: Bryan Paredes bparedes@grupoepensa.pe » Fotos: Adriana Quesada

Margarita tiene doce años y está con su padre, bajo el cielo de la madrugada limeña, mirando la inmensidad del arenal. Ella le pregunta si en este lugar construirán nuevamente su casa. Él le responde: “Sí, hija, aquí echaremos raíces una vez más”. Luego toma un poco de arena y lo alza para que los dos puedan besarlo.

Esta es una escena de Aqupampa (Pakarina Ediciones, 2016), la novela de Pablo Landeo Muñoz escrita en quechua, sin traducción al español, que acaba de ser galardonada con el Premio Nacional de Literatura 2018 en la categoría de Lenguas Originarias.

De la migración, las celebraciones del Bicentenario y de la historia de Margarita, contada con la intensidad lírica del quechua, conversó Correo con el autor huancavelicano.

¿Cómo ha tomado la noticia de ser el primer escritor premiado en lenguas originarias? Recibir este premio genera una serie de expectativas y, al mismo tiempo, responsabilidades, porque se trata de continuar el proyecto de la escritura ya no pensando en el quechua como una lengua marginal, sino con grandes posibilidades de aportar o enriquecer lo que son las literaturas peruanas.Entonces hay que ubicarse en el contexto de ese desafío, para seguir produciendo con la misma responsabilidad, entusiasmo y esfuerzo desplegados para Aqupampa.

Escribió Aqupampa en Francia. ¿Cómo nació esta novela? Había un pequeño antecedente: un relato de diez páginas que se titulaba Marujita, que no tenía demasiada importancia. Llegando a París volví a encontrarme con el texto, hice una relectura y escribí unas cuatro páginas adicionales. Sin embargo, me di cuenta de que los personajes pedían ser visibilizados. Descubrí que había una posibilidad para escribir ya no un cuento largo sino una novela. Estar en un contexto diferente: un espacio como París, de Víctor Hugo, Baudelaire y Rimbaud dio un conjunto de situaciones que contribuyeron a que vea en estos borradores la posibilidad de escribirla.

Esta es una invitación no solo a aprender el quechua, sino a vivir de primera mano los sentimientos de los Andes… Sí, el quechua tiene una posibilidad lírica sumamente rica, intensa. Lo que no se ha podido hacer son las exploraciones, sus cualidades en el contexto de la narrativa. Hay algunos antecedentes como José Oregón Morales, Porfirio Meneses, quienes escribieron un conjunto de cuentos importantes, tomando como fuente los aspectos de la vida en los Andes, las manifestaciones culturales andinas, pero ya dentro de la narrativa moderna. Entonces, Aqupampa se ubica en ese contexto, pero le da nacimiento u origen a lo que es la novela en quechua.

A pesar de los años se sigue hablando de los migrantes como invasores, con un lenguaje despectivo... Sí, muy brutal. Imagínate, ser invasor de tu propio espacio, donde históricamente has estado transitando. Por supuesto que a uno le saca de quicio.

Esto nos deja pensando en cómo ver lo que llaman periferia… Dicen estos bárbaros que viven en una periferia, cómo comen su papa, su maíz, escuchan su huaino... Y a partir de eso se han ido acuñando una serie de expresiones denigrantes para el andino.

Cuando el principal problema es el planeamiento de la ciudad… Hubo ignorancia e incapacidad para planificar la ciudad, las migraciones. Los andinos venimos con nuestras propias formas de relacionarnos, de tratarnos, de poner en práctica nuestras costumbres. Deberían ser aprovechadas por las autoridades y tratar de buscar una solución más equilibrada, en vez de generar este rechazo.

Lo que debemos repensar al estar cerca del Bicentenario... Pensando en los andinos, los migrantes, los quechuahablantes, aimarahablantes, las millones de personas que hablan las diversas lenguas de la Amazonía, me digo: “¿Nosotros qué vamos a celebrar en el Bicentenario? ¿Los andinos somos realmente libres, hemos conquistado todos nuestros derechos?”. O, si fuera así, cómo explicar la marginalidad, cómo explicar que una lengua originaria, tan rica como el quechua, todavía se encuentre subordinada frente al español. Suponemos que habrá una serie de actividades oficiales, pero los andinos celebraremos el Bicentenario desde una posición más crítica, generando formas de ver la historia desde los andes. 

Lo más leído