“Tus conciertos siempre son una clase de criollismo”, le dijeron hace ya algunos años a Ronny Zuzunaga, felicitando así su muy particular estilo sobre el escenario. Los halagos no vinieron de cualquiera, fueron nada menos que de la maestra Cecilia del Risco y el compositor Augusto Polo Campos, quienes le buscaban un nombre al programa musical que tendría el cantante en Radio Nacional; que finalmente terminaría llamándose “Clase Criolla”.
“Soy educador, estudié la carrera en la Universidad Católica y normalmente, lo que yo hago en mis shows, como una costumbre, es que el público se lleve una cosita aprendida de nuestra música contada a manera de anécdota, pero siempre como una lección”, dice el cantante que celebra 45 años de carrera.
¿Ese criollismo con clase también incluye el nivel de la presentación de tus recitales?
A veces me señalan como que busco desmerecer el trabajo de mis colegas y yo no desmerezco a nadie, que yo diga verdades, porque siempre he sido muy honesto, no cae bien. Por ejemplo, pienso que hay que verse decentemente en el escenario, en vestuario, imagen y actitud. Aconsejar y opinar cuando a alguien se le ve mal, para mí es correcto, otros no lo toman así.
¿Por qué crees que se asocia la palabra criollo a la informalidad?
La culpa la tienen algunos malos periodistas que asociaron la palabra a personajes y situaciones informales y hasta delincuenciales. Lamentablemente, luego se hizo ya una mala costumbre el uso de esa palabra como sinónimo de lo negativo..
No puedes negar que hay muchos intérpretes del género que aportaron con su conducta para que la palabra criollo fuera mal vista.
Bueno, eso viene desde antes. Hay algunas vacas sagradas, grandes glorias que ya están muertas y que ganaron mucho, pero terminaron casi en la indigencia porque tenían una vida muy licenciosa.
¿En tus 45 años, que resaltarías de tu carrera?
La tremenda calidad a nivel internacional del músico y el cantante peruano. Para nosotros, como vivimos en una infraestructura tan caótica, es difícil desarrollarse, por eso, hay que tener talento de verdad para lograr las cosas que hemos conseguido y eso lo proyectamos donde vayamos.

¿No existe la mediocridad en el ambiente musical?
Claro que sí, la mediocridad me da mucha pena, la detesto y cuando la veo siempre la menciono. Una de las cosas que ha caracterizado mi carrera, y le doy gracias a Dios por ello, es que tuve la suerte, a pesar de que hablaban mucho de que las viejas glorias eran argolleras, de que estas me acogieran. Tuve la suerte de que Jesús Vásquez me dijera que no la trate de usted, y que a una llamada, Chelita Polo de “Las Limeñitas”, me enseñara cómo se cantaba un tondero. Esas enseñanzas de las fuentes te forman.
¿Qué le aconsejarías a un joven que está dudando en dedicarse a cantar música criolla?
Si le gusta y es su sueño, que no lo pierda, que no sea tonto. Pero ese sueño es como una planta que hay que darle de comer, con conocimiento, puedes ser autodidacta, pero también lo puedes tener en una buena universidad, en una escuela técnica. Ser artista con preparación y fundamento es esencial.
¿A tus 45 años de carrera te sientes plenamente reconocido por el público?
Me siento agradecido a un sector del público y a un sector reducido de la prensa, la verdad, porque nunca busqué ser artista mediático, teniendo formas de haberme convertido con situaciones que han pasado en mi carrera, pero ese no fue mi camino. Recuerdo a mi madre que me dijo alguna vez: “Hijo, tu carrera no es mediática, eres un señor respetado en el medio artístico y cultural, no lo olvides nunca”. Y esas palabras me quedaron grabadas para siempre.




