Santiago Roncagliolo presenta la historia secreta tras el ascenson al papado de León XIV en "El pastor y los lobos".  Foto: Eduardo Cavero/GEC
Santiago Roncagliolo presenta la historia secreta tras el ascenson al papado de León XIV en "El pastor y los lobos". Foto: Eduardo Cavero/GEC

La historia detrás de la elección de Robert Prevost como el papa León XIV, es el hilo conductor de “El pastor y los lobos”, el último libro de Santiago Roncagliolo, que examina la compleja personalidad de Prevost, y su ascenso dentro de la jerarquía católica como una figura clave para el papa Francisco.

El relato describe a un hombre de pocas palabras y carácter gélido, capaz de desmantelar redes de poder internas mediante la estrategia y el silencio en lugar de la confrontación directa. “Encontré que el hoy papa no era absolutamente nada de lo que imaginaban, aunque es discreto y diplomático, fulmina a sus enemigos con muy poca piedad. Es un hombre que piensa de forma muy cerebral —estudió matemáticas— y es escrupulosamente frío en la toma de decisiones. Es de pocas palabras, escucha mucho y decide basándose en toda la información disponible hasta llegar a lo que uno de sus colaboradores llamó ‘certeza moral’. Una vez que considera que está en lo correcto, ejecuta", dice Roncagliolo.

¿Cómo fuiste descubriendo a ese Robert Prevost que pocos conocíamos?

Lo primero que me llamó la atención fue encontrar a Paola Ugaz desesperada por los juicios y angustias que estaba afrontando por sus denuncias contra el Sodalicio, lo cual me hizo comprender cosas de conversaciones personales que habíamos tenido. Al entrar en la historia, aparecieron los delitos financieros y la trama de un obispo en el Callao que mandaba sicarios a otros sacerdotes para expulsarlos de la diócesis. Siempre aparecía Prevost en estas historias, pero sin dejar huella; nadie podía recordar una frase suya. Era angustiante porque yo necesitaba escenificarlo, poner diálogos, mostrar cosas que él había hecho o dicho, pero cuando preguntaba qué decía, respondían: no nada, no dijo nada. Él escuchaba a todo el mundo, se iba, y luego sucedían cosas.

Prevost no se enfrentaba directamente a nadie, pero era muy efectivo.

Me dieron la clave de su procedimiento. Por ejemplo, el papa Francisco lo envió a Chiclayo para quitar del medio a los obispos del Opus Dei. Prevost no peleó con nadie, sino que aplicó una estrategia de división. Comprendí que para entender a esta persona no hay que buscar grandes discursos, pero es efectivo, eso lo convierte en un personaje muy interesante de narrar, con una personalidad única.

"Precisamente, una de las razones por las que Francisco identifica a Prevost como sucesor, es porque ve su trabajo, respeta su capacidad, prudencia, convicción y voluntad de se", dice Roncagliolo. 
Foto: Eduardo Cavero/GEC.
"Precisamente, una de las razones por las que Francisco identifica a Prevost como sucesor, es porque ve su trabajo, respeta su capacidad, prudencia, convicción y voluntad de se", dice Roncagliolo. Foto: Eduardo Cavero/GEC.

También es un hombre de muy pocas palabras. ¿Cree que esa discreción es lo que llevó al Papa Francisco a considerarlo como un posible sucesor?

Precisamente, una de las razones por las que Francisco lo quiso como sucesor es porque se dio cuenta de que él mismo hablaba demasiado y a veces montaba líos innecesarios con sus declaraciones, saliéndose de los dogmas. Identifica a Prevost como sucesor porque ve su trabajo, respeta su capacidad, prudencia, convicción y voluntad de ser.

¿Hubo algún evento específico que consolidara esa confianza de Francisco hacia él?

La relación se fortaleció tras la visita de Francisco a Chile en 2018, cuando se dio cuenta de que debía cambiar las políticas sobre abusos sexuales. En ese contexto, con el tema a punto de explotar en el Perú, Prevost se encargó aquí de los casos de abusos y delitos financieros. Fue ahí donde Francisco descubrió su verdadero valor para la Iglesia.

Francisco parece haber visto en Prevost al hombre que la Iglesia necesitaba.

Francisco entendió que no haber estado en la curia antes de ser elegido fue un problema para él, por eso se lleva a Prevost al Vaticano para que esté en el dicasterio, donde los obispos y cardenales que votan pueden verlo. Fue elegido papa a pesar de que muchos cardenales no lo veían con buenos ojos, ya que no les gustaba el perfil ni de Francisco ni de Prevost.

¿Consideras que sus vivencias en el Perú, forjaron el carácter valiente del hoy papa León XIV? Definitivamente. Haber vivido el COVID, lograr las plantas de oxígeno y ver la realidad en el Callao lo formaron para ser el Prevost certero y valiente de ahora. En este proceso, ha visto lo mejor y lo peor de los seres humanos: delincuentes con sotana que destruyen vidas y gente que abandona todo para servir.

¿Cómo tomarán el libro aquellos que no salen bien parados en la historia?

Si lo leen, verán que de ellos no se dice nada que no sea ya de conocimiento público. He buscado a las partes involucradas porque este no es un libro basado únicamente en mi opinión; es una historia que requiere de respuestas, sin embargo, ellos no quisieron o no pudieron hablar. Cuento una historia certera. No es que esté juzgando a nadie, simplemente me limito a contar lo que pasó, y lo que pasó es tal cual lo relato.