"Larvas" es el tercer libro de Tamara Silva Bernaschina, tras un  
debut impresionante.
"Larvas" es el tercer libro de Tamara Silva Bernaschina, tras un debut impresionante.

A sus 26 años, Tamara Silva Bernaschina, es una de las voces más prometedoras, potentes y audaces de la narrativa latinoamericana actual. La joven escritora uruguaya, que llegó a la FIl Lima 2026 para presentar “Larvas”, su segundo libro de cuentos, reflexiona con Correo sobre su proceso creativo y la naturaleza híbrida de sus cuentos. La autora nos explica que su obra transita entre el horror biológico y lo fantástico, utilizando el cuerpo como un espacio donde se manifiestan el deseo y el miedo.

¿Te gustan las etiquetas? ¿Dónde ubicas a tus cuentos?

Por lo general, no me gustan las etiquetas; me interesa que los textos puedan escapar de ellas, aunque dentro del género, creo que mis cuentos hay un poco de todo: terror, fantástico y weird. Me parece interesante pensarlos precisamente en ese cruce.

Mencionase que tu imagen mental de los cuentos era una larva moviéndose y saliendo de un cuerpo. En tu libro Larvas, ¿qué importancia tiene el cuerpo?

Sí, para mí los cuerpos de los personajes —tanto humanos como no humanos— y su relación con el territorio funcionan como un sistema. El cuerpo es fundamental porque es donde se manifiesta el deseo, el miedo y el asco, que son los temas centrales del libro.

La gallinita ciega es un cuento impactante que involucra niños y animales. ¿Cómo lo consideras tú?

En ese cuento el juego es fundamental; es ese momento lúdico infantil que se transforma en otra cosa muy rápido a raíz de un accidente. Me interesaba explorar cómo se maneja la culpa en la infancia o preadolescencia, y cómo una dinámica comunitaria de barrio puede quebrarse ante un hecho traumático.

Hablando de infancia, ¿cómo influyó el entorno en tu obra y en tu “paisaje afectivo”?

Me mudé al campo y tuve un contacto muy cercano durante muchos años con el monte, el cerro y la sierra, ese paisaje que es de los más lindos de Uruguay, se transformó de alguna forma en mi paisaje afectivo. Por eso, cuando un texto mío está ubicado en el campo, aunque no sea esa sierra específicamente, siempre será la que aparece en mi mente.

"Me interesa que mis textos puedan escapar de ellas, aunque dentro del género, creo que mis cuentos hay un poco de todo: terror, fantástico y weird. Me parece interesante pensarlos precisamente en ese cruce", dice Tamara Silva.
"Me interesa que mis textos puedan escapar de ellas, aunque dentro del género, creo que mis cuentos hay un poco de todo: terror, fantástico y weird. Me parece interesante pensarlos precisamente en ese cruce", dice Tamara Silva.

En muchos de tus cuentos aparecen niños y temas como la infancia. ¿A qué se debe esta recurrencia y por qué eliges narradores infantiles?

Me parece que la infancia es un momento de mucho descubrimiento donde el misterio tiene su mayor potencia. Los narradores infantiles tienen una mirada muy particular y hermosa sobre el mundo que me interesa explorar, además, es el tipo de narrador que me sale de forma más natural. . Esa mirada permite una “deformación” del mundo, permitiendo mirar de cerca ciertas cosas y entender otras mejor que nadie

¿Cómo afrontas tu proceso creativo?

He entendido recientemente que mi proceso es distinto cada vez. Para este libro, por ejemplo, no tuve la premura de una fecha de entrega, lo que me permitió trabajar con mucha calma para ganar seguridad y confianza en los textos. Fue un proceso intenso de escritura de unos cuatro o cinco meses, aunque la planificación venía de mucho antes.

¿Cómo nace tu afición por la literatura?

Fui una niña que siempre tuvo libros a la mano, así que la escritura apareció de manera natural como un deseo de hacer lo mismo que leía. En aquel entonces era un juego; armaba cuentos y los engrampaba.

¿En qué momento decidiste formalmente que querías ser escritora?

Creo que eso vino mucho después, incluso cuando publiqué mi primer libro no sé si estaba decidida; lo entendí realmente cuando ya lo tuve en las manos.. Fue un movimiento lindo publicar todavía con esa incertidumbre de no saber exactamente qué era lo que estaba haciendo. Y con tres libros, aún me sigo sorprendiendo de todo lo que estoy viviendo.