Publicación es un rescate literario que, en una edición integral, reúne más textos, dibujos y un mapa
Publicación es un rescate literario que, en una edición integral, reúne más textos, dibujos y un mapa

La poesía de Luis Hernández siempre ha estado en el borde, desde su escritura hasta el formato, como los cuadernos que regalaba a sus amigos.

“Una impecable soledad” (Pesopluma, 2020) debe ser una de las obras más experimentales del poeta peruano.

El libro es un híbrido que tiene de novela, prosa poética, música, dibujos y poemas: el mundo hernandiano condensado gracias a un trabajo editorial exhaustivo.

En sus páginas, además, hay un carácter que puede dar unidad a ese aparente caos: la intertextualidad.

Como lector y admirador del “Ulises” de James Joyce y de la obra de Ezra Pound, Hernández también se apoya en referencias para generar este efecto de lecturas interconectadas y crear un orbe como el de Pound: el universo de Shelley Álvarez o Gran Jefe Un Lado del Cielo o Byron Álvarez.

De esta manera, aparecen los autores —y grandes amigos del papel y sonido— como William Shakespeare, John Keats, Ernest Hemingway, Walt Whitman, Gustav Mahler, Bach, César Vallejo.

El libro inclasificable tiene, así, una clave de lectura desde la exploración, el viaje de Álvarez en Lima, un músico salido de los extramuros del tiempo, y las autores mencionados, como constelaciones, acompañan al protagonista en su travesía.

“Una impecable soledad”, dedicada a Juan Ojeda, otro gran creador peruano, es la voz del genio que sólo puede ser escuchada desde la fragmentación y el método rizomático de Gilles Deleuze: se puede abordar desde cualquier punto del libro, sin un orden clásico, rompiendo la linealidad del pensamiento.

Así es la lectura, el arte, la expresión poética y vital de un poeta único.

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