Un importante legado cultural en Lambayeque, que se inicia en 1987, con el descubrimiento del Señor de Sipán, deja el arqueólogo Walter Alva Alva, luego de pasar al cese definitivo por límite de edad.
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El destacado hombre deja encaminada una serie de investigaciones en Úcupe, Santa Rosa, Purulén y el mismo Sipán, orientadas a conocer los orígenes de la civilización y el desarrollo de la cultura Mochica.
¿Se aleja del trabajo científico que desarrollaba desde el Museo Tumbas Reales de Sipán?
De ninguna manera, ahora lo haré con más tiempo y, como dicen en mi casa: con contrato o sin contrato hay Walter Alva para rato.
¿El ministro de Cultura ha manifestado que lo convocará?
Tengo que seguir trabajando. Conmigo sucedió un cese administrativo que es parte de las normas de la administración pública, pero voy a seguir investigando sin ataduras administrativas y apoyando a todas las instituciones que nos soliciten. Ya será decisión del nuevo gobierno si decide asignarme para alguna labor en otro lugar.
¿Le tomó por sorpresa este cese de sus labores?
No, porque todos sabemos que a la edad de 70, en régimen laboral que estaba, tenía que ser cesado.
¿Las investigaciones que se están en curso sorprenderán a los lambayecanos y al mundo?
Todo lo que se descubra en esta región es importante. No solamente tumbas, es información lo que se busca. Ahora investigamos en Zaña y en el valle los orígenes de la civilización, como los descubrimientos en Ventarrón, Purulén, cómo se forma la sociedad Mochica, trabajamos en Úcupe. Son investigaciones que no se pueden detener.
¿Cómo queda el Museo Tumbas Reales de Sipán?
Siendo el museo un edificio que gestioné, seguiré trabajando para que siga creciendo y que sus proyectos de investigación continúen.
Usted dirigió 25 años el Museo Brüning, considerado como el Padre de los Museos en Lambayeque.
Así es. Tuve la suerte de asumir la dirección del museo por encargo del director Carlos Fernández de Córdova. Trabajé como supervisor de monumentos arqueológicos y luego estuve al frente 25 años.
En el año 1987 se registró el descubrimiento del Señor de Sipán que puso a Lambayeque y al país en los ojos del mundo.
Fue el rescate de un contexto funerario de uno de los hombres más importante del antiguo Perú, que logramos salvar del saqueo y la destrucción a la que estaba sometido.
El mundo miró este descubrimiento como uno de los hechos más importantes.
Sin duda. Fue uno hallazgo en una época muy difícil para el país. Llegaron medios internacionales por este descubrimiento que puso al país en los ojos del mundo y fue considerado uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del Siglo XX.
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¿Recuerda el año 1987, cuando Sipán fue descubierto?
El país vivía momentos difíciles. El terrorismo, crisis política y económica muy seria. La gente no tenía trabajo y ello fue el caldo de cultivo para que los traficantes de nuestra herencia cultural promuevan el saqueo. La poca vigilancia en Sipán hizo que saqueen una tumba que fue inmediatamente vendida por los profanadores y nos vimos obligados a intervenir para salvar este monumento.
¿Cuántos profesionales participaron en hallazgo?
Fue un equipo muy pequeño, conformado por los arqueólogos Susana Meneses y Luis Chero. No había recursos económicos y la única manera fue intervenir de manera inmediata, de lo contrario profanadores desaparecían las piezas.
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