A través del libro «EL TRIII», relata cómo fue el exitoso camino de la “U” hacia su segundo tricampeonato, luego de una larga sequía
A través del libro «EL TRIII», relata cómo fue el exitoso camino de la “U” hacia su segundo tricampeonato, luego de una larga sequía

Por Jerry Bautista

La “U” fue tricampeón por segunda vez en su historia y el libro «EL TRIII. Un campeonato de película» detalla cómo se gestó este récord. Jaime Pulgar Vidal, junto a Eloy Rivera, Gonzalo García Bedón, Pablo Fedeli, Carlos Sánchez y el equipo del podcast Y uno feliz, escribe con pasión y emoción este paso imborrable. “Casi no hay razón, los libros de fútbol son así”, comentó.

Lo que inició con la ilusión de ser campeón en el centenario se convirtió en un tricampeonato. ¿Esperabas vivirlo otra vez?

Como hincha, somos emocionales y pasionales, uno espera absolutamente todo. En términos de usar la razón, porque también soy un ser humano, se me hacía complicado. Cuando tienes un equipo formado durante mucho tiempo, que juega más o menos a lo mismo -y no es la primera vez que veo un club así en el fútbol peruano, no necesariamente en la “U”-, el rival tiene que estar igual y no había ninguno con esa capacidad. Aparentemente, era fácil. Igual, consideré que Alianza Lima podría hacer más pelea. Como hincha y como persona racional, no pensé que en octubre íbamos a ser tricampeones.

Justo, en el libro mencionas que el buen trabajo dirigencial es esencial. ¿Pensabas que Jean Ferrari iba a tener ese éxito?

Es complicado. Hay una cuestión de la que siempre hablo: la relación que tienen los jugadores con la directiva. A mí se me ocurría que Jean Ferrari era una persona que se mostraba demasiado, parecía que él era Universitario. Luego hubo algunas correcciones. Jean decía, hemos hecho ello, hemos hecho aquello, y lo que casi nunca se mencionaba era que los hinchas llenábamos el estadio desde el 2022. Ferrari obvió que íbamos y que con ese dinero se pudieron hacer muchas cosas. En ese sentido, con un tipo tan protagonista, yo decía: ojalá que no choque con los jugadores. Si dijo que la relación que tenía con los futbolistas era espectacular, se lo creo. Si me preguntas mi opinión, yo pensé que no iba a funcionar por su protagonismo, pero al final sí funcionó.

Una de las características que trajo Ferrari fue tener a gente de la casa. ¿Cuán relevante fue?

Es importante. El otro día me daba risa leer a Leao Butrón diciendo que la “U” no tiene identidad. Todos los equipos tienen identidad, absolutamente todos. Los seres humanos tenemos identidad, individual y luego formamos una colectiva. Pasamos tanto tiempo sometidos a gente que no quería ver campeonar a la “U”, sino que quería cobrar la deuda de cualquier manera. No es que la identidad se perdiera, sino que los problemas hacían que esta identidad no se mostrase. Estábamos preocupados sobre cuándo venderían el Lolo o Campo Mar, era terrible. Entonces, una vez que se da la ley que hace que la SUNAT tenga el control de los equipos y que pueda nombrar a las administraciones temporales, y en este caso, nos dio a Jean Ferrari, no había que recuperar la identidad, porque no se perdió, sino fortalecerla. Debía volver a ser ese equipo que, les guste a los rivales o no, más veces ha campeonado y es el primero que llegó a la final de la Libertadores. Y traer figuras de la casa para, por ejemplo, llevarlas a la final en Matute, fue una genialidad. A mí no se me hubiera ocurrido. Un ejemplo es Ureña, quien salía en Matute y hacía lo mismo que el “Puma” Carranza. Ahí se notaba lo que era la “U”. Había que recuperar eso que nos identifica y no digo que otros no tengan identidad, todos la tenemos. Señor Leao Butrón, decir lo contrario es no conocer ciencias sociales y mejor que se dedique a otra cosa que hablar cosas inapropiadas.

¿Qué cambió para que los hinchas asistan en masa al estadio?

Empezamos a sentir que el Monumental era nuestro. Y es nuestro, todo está registrado. Pueden decir sobre Gremco, que la “U” le tiene una deuda, cosa que para mí es increíble. El hincha siente que la institución de nuevo le pertenece: el estadio, el “Lolo” Fernández, la sede de Campo Mar. Hay que olvidarse de eso de “qué incómodo”. Tengo una lesión en el pie izquierdo, pero he caminado, cada vez que iba, como un kilómetro y medio de ida y de regreso. Y la calle del costado se llama “Lolo” Fernández, cosa que muy pocos saben. La gente se toma unas cervezas sin hacerle daño a nadie y sin hacerse daño ellos mismos. Es una fiesta, más la comida, porque finalmente el fútbol es eso. Así, al sentir que recuperamos a la institución, empezamos a llenar el estadio y se da una retroalimentación entre los jugadores que notan la presencia de los hinchas y los hinchas que notan que el jugador responde. Estamos en este círculo virtuoso, en donde todos hacemos lo que debemos: el administrador temporal, el comando técnico, los jugadores, los hinchas... y los resultados están a la vista.

Finalmente, sobre el DT Javier Rabanal, Jaime espera que adapte su visión europea al balompié nacional. “Debe lograr el balance de cómo ve el fútbol, con su disciplina, a la forma en la que el peruano lo percibe”, señaló.

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