El director del Instituto Peruano de Economía (IPE), Diego Macera, señaló que, a pesar de los precios altos de los metales, Perú no ha podido subir su potencial de crecimiento y se ha estancado en 3%. En diálogo con Correo dijo que en parte es por la inestabilidad política y se reflejará en la no generación de empleos, que no ayudará a reducir la pobreza.
¿Qué implicará que José Jerí deje el Gobierno?
Desde el inicio se esperó no repetir el proceso de sacar y poner presidente. Es lamentable llegar a esta situación, refleja una falta de institucionalidad y predictibilidad en Perú. El mensaje es que somos un país poco predecible con un Ejecutivo que queda absolutamente en manos del Congreso. Desde fuera del país se hace difícil saber quién es el presidente del Perú. Es algo que pasó en Ecuador y Bolivia.
Pero no está afectando a la economía.
El contexto internacional es especialmente bueno para Perú, ayuda mucho, por ello, en parte, estamos con indicadores macroeconómicos aún envidiables. El problema es que no hemos sido capaces de subir nuestro crecimiento potencial, nos hemos quedado estancados en 3%. En el 24 y 25 se creció 3% y se espera igual en el 26. La mayoría de analistas estima 3% para el 27, a pesar de precios extraordinarios. En parte por la inestabilidad política que afecta la competencia del Estado no hemos podido subir nuestro PBI potencial, nos va costar en términos de inversión, creación de empleos y pobreza.
¿La salida de Jerí dejará en el aire lo Petroperú?
Dependerá mucho de quién entre, de cuál sea su apetito político por mantener una reforma en Petroperú, que tiene también cierta resistencia política. Creo que la hoja de ruta que marca Proinversión es razonables, es un buen primer camino, pero lo difícil es implementarlo. Hemos tenido buenas ideas con Petroperú, como las de setiembre 2024, pero nunca se implementaron. Lo que queda es lo difícil y se necesita un directorio empoderado de Petroperú, se necesita respaldo de las autoridades. Para avanzar a pasos firmes se necesita una ley del Congreso.
El actual Congreso ya se va y está en campaña.
Quizá se pudo haber encontrado consensos dentro del Congreso, pero me queda claro que hay bancadas que están en contra de cualquier inyección de capital privado a Petroperú, de cambio en la gobernanza. Quizás se pudo encontrar un consenso si se hubiese planteado desde el Ejecutivo una ley bien armada. Ahora no habría espacio porque estamos con las elecciones.
¿La economía no se contagia del proceso electoral?
La economía crece a tasas muy buenas, sobre todo si se mira la data de corto plazo, como empleo, pago de tributos, importación de bienes de capital y de insumos, la mayoría de la data administrativa sugiere que la economía crece un poco más de lo que nos dicen las cifras oficiales del INEI. Por ahora, las expectativas empresariales están optimistas, estamos en niveles de optimismo, por primera vez, similares a las que teníamos antes de la pandemia, es decir, hace seis años que los empresarios no estaban tan optimistas a pocas semanas de las elecciones. Sorprende porque en los meses previos generan más nerviosismo.
¿El puerto de Chancay que opinión te merece?
Creo que es un tema que no debería llegar a escalar demasiado. Es un tema de disputa en la que están dos países con intereses geopolíticos que no necesariamente son compatibles. A Perú nos toca movernos dentro de nuestras instituciones y marcos institucionales.
¿Hay riesgo de incumplir el déficit fiscal en el 2026?
De los cuatro reglas fiscales hemos incumplimos dos y son las vinculadas al gasto. Cumplimos la del déficit, en parte, por ingresos extraordinarios, que difícilmente se repetirá este año. Evidentemente estamos en riesgo porque mucho del aumento del gasto ha sido en remuneraciones, es gasto que no se podrá ajustar hacia abajo en época de vacas flacas, mientras que los gastos en inversión, en capital, suele ser un gasto más flexible. No es algo que nos vaya a pasar factura de inmediato, pero es un gran problema porque son temas que se van macerando en los años.





