La pobreza afectó a un mayor número de pobladores de las zonas urbanas. (Foto: Eduardo Cavero / GEC)
La pobreza afectó a un mayor número de pobladores de las zonas urbanas. (Foto: Eduardo Cavero / GEC)

En el 2025, la pobreza monetaria afectó al 25.7% de la población del país, inferior en 1.9 puntos porcentuales (pp) con relación al 2024 (27.6%), informó ayer el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Es decir, 567 mil personas salieron de la pobreza.

Al respecto, el Instituto Peruano de Economía (IPE) señaló que el balance sigue siendo negativo respecto al período prepandemia porque la pobreza sigue muy por encima del 20.2% del 2019 y en el 2025 hay casi 2.3 millones de peruanos más en esta condición.

Con ello se desprende que en 2021, cuando se inició el período gubernamental de Pedro Castillo, que terminó en la cárcel, se hizo muy poco para aliviar ese flagelo. Su presidencia, bajo las banderas de Perú Libre, causó que el país se estancara. Pese a ello, el candidato Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) es uno de sus principales defensores.

El jefe del INEI, Gaspar Morán, precisó que en la zona urbana la pobreza registró una disminución de 1.4 pp, al pasar de 24.8% a 23.4%. En tanto, la pobreza en el área rural alcanzó al 35.5% de su población, porcentaje menor en 3.8 pp (39.3%).

En ese sentido, el INEI indicó que en el 2025, el gasto mensual por habitante alcanzó los S/ 920, mayor en 2% en comparación con el 2024 (S/ 903). Es decir, el gasto por persona creció en S/ 17.

Precisó que la pobreza monetaria en Perú se mide por el gasto en bienes y servicios de las personas (como aproximación al ingreso permanente). “La población pobre no cubre totalmente el costo de la Canasta Básica de Consumo, conformada por alimentos y no alimentos. En el 2025, el valor de la canasta fue de S/ 462 por persona y el una familia de cuatro integrantes fue de S/1,848”, indicó.

Es decir, la población en condición de pobreza extrema del país no logra cubrir el valor de la Canasta Básica de Alimentos (S/ 260 por persona); y para un hogar de cuatro integrantes equivaldría a S/ 1,040.

Oswaldo Molina, director ejecutivo de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) y profesor de la Universidad del Pacífico (UP), explicó que la pobreza extrema cayó a 4.7% en 2025, lo que implica que más de 250 mil personas salieron de esta condición.

Inversión privada

Según el IPE la mayor caída de la pobreza en un año fue en 2013, excluyendo el rebote post-pandemia. “Este resultado se dio en un contexto de fuerte crecimiento de la inversión privada (10%) y del empleo formal privado (6.2%), así como de mayores ingresos externos asociados con precios de exportación favorables”, precisó su jefe de Estudios Económicos, Martín Valencia.

Agregó que la inflación moderada, dentro de la meta del Banco Central de Reserva (BCR), también facilitó la recuperación del poder adquisitivo de los hogares.

Refirió que la caída de la pobreza se concentró principalmente en el área rural, donde disminuyó de 39.3% a 35.5%. En tanto, en las zonas urbanas descendió de 24.8% a 23.4%, “pero se mantiene significativamente por encima de su nivel prepandemia (14.6%)”.

Regiones

Valencia explicó que en los últimos cinco años, la pobreza se ha convertido en un fenómeno predominantemente urbano. En 2025, se registraron 2.9 millones de pobres urbanos más que en 2019 y las zonas urbanas pasaron de concentrar el 56.7% de la población pobre al 74.1%.

En tanto, a nivel regional, entre 2024 y 2025 la pobreza se incrementó en 6 regiones: Tumbes, Huancavelica, Ayacucho, Lambayeque, Cusco y Áncash. En 16 regiones se mantiene todavía en niveles superiores a los registrados en el 2019, entre ello está Tumbes, donde la incidencia de la pobreza aumentó desde 13.7% en 2019 a 28.3% en 2024.

Explicó que en el caso de Tumbes es muy notorio, pues, la pobreza se dio de la mano con los fenómenos naturales (lluvias y desbordes), además de una lenta respuesta de las autoridades porque no se hicieron a tiempo las obras de contención que evitarán dañar los cultivos.

Sobre Ayacucho explicó a Correo que la pobreza aumentó básicamente porque la gente dejó de tener empleo (construcción, principalmente) porque en el 2025 ya no había demanda para ejecutar obras para los Bolivarianos. Además, el agro no tuvo buenos resultados en esa región.

Valencia indicó también que las regiones donde más se redujo la pobreza muestran un patrón claro: mayor dinamismo económico, como Tacna que registró una caída de 6.6 pp de la pobreza, impulsada por el crecimiento de sectores como el agropecuario y minería, lo que se tradujo en mayor empleo e ingresos.

Alto nivel

Valencia se refirió también a las regiones que registraron un alto nivel de pobreza.

En ese sentido, indicó que en 16 de las 25 regiones la pobreza se mantiene por encima de los niveles prepandemia. Pero Cajamarca y Loreto mantienen el mayor nivel de pobreza en el país

Explicó que en 2025, Cajamarca redujo en 4 pp la tasa de pobreza, pero se mantiene, junto a Loreto, como las regiones con mayores tasas de pobreza monetaria (41% y (40.1%, respectivamente).

Les siguen Puno (37.5%), Pasco (36.4%) y Huánuco (35.7%). Por el contrario, los que registraron un menor nivel de pobreza fueron Ica (4.5%), Madre de Dios (7.3%) y Moquegua (7.8%).

El IPE señaló que las regiones que reportaron mayor disminución de la pobreza en la población fueron Tacna (-6.6 pp); Ucayali y Amazonas (-5.3 pp cada una); y Junín (-5 pp).

La capital

Sobre Lima Metropolitana y el Callao, Valencia explicó que si bien la pobreza se redujo de 28.2% a 27.2% entre 2024 y 2025, aún es casi el doble de su nivel del 2019 (14.2%).

“Además, la heterogeneidad dentro de la capital es notoria: Lima Centro —agrupa distritos de alto poder adquisitivo como San Isidro, Miraflores y San Borja— mantiene el menor nivel de pobreza con 12.6%, 5.3 pp más que en 2019 (7.3%). En contraste, Lima Este y Callao registran una pobreza superior a 30%, que los ubica en un nivel de pobreza similar al de Ayacucho”, precisó.

A puertas del próximo gobierno, prosiguió, reducir la pobreza de manera sostenida debe ser una prioridad central de la agenda hacia el 2031. “Para recuperar el ritmo de reducción observado antes de la pandemia, el país necesita acelerar el crecimiento económico mediante el impulso de la inversión privada como motor del empleo formal y la obtención de mayores ingresos para los hogares”, comentó

Al respecto, manifestó que durante el periodo 2005-2014, cuando la inversión privada crecía por encima de 10% anual, la incidencia de la pobreza caía 3.6 pp cada año. “En contraste, entre 2014 y 2024, el lento ritmo de incremento de la inversión, de solo 1.0% en promedio cada año, fue insuficiente para al menos regresar a los niveles de pobreza de 2019”, indicó.

Por ello, añadió, será necesario priorizar el destrabe de nuevos proyectos en minería, infraestructura y agroindustria, así como mejorar la predictibilidad regulatoria.

Líneas separadas

Valencia se refirió también al riesgo de un crecimiento de la inflación y la incertidumbre lo que pasará en Perú en los próximos cinco años porque no ayudarán a reducir la pobreza. “La pobreza rural sigue cayendo, pero la pobreza urbana se ha estancado”, agregó.

“Entonces, un aumento de precios por los conflictos internacionales es un riesgo bastante alto para reducir la pobreza este año, esperemos que no, que esos choques, que por ahora son temporales, no se vuelvan persistentes para así evitar que el nivel de precios vuelva a subir fuertemente y la recuperación de los ingresos reales no se haga difícil”, comentó.

Precisó que la pobreza no necesariamente va a tener que aumentar, pero va a estar más o menos estancada en un nivel de alrededor de 25%.

Sobre la consulta de hacer un llamado de atención a la clase política para procurar una estabilidad en favor de la economía porque ambas no van por cuerdas separadas, recordó que al inicio del gobierno pasado (Castillo), había mucha incertidumbre y poca confianza de los empresarios, y la inversión privada creció casi cero en 2022 y luego cayó en 2023.