Los 35 planes de gobierno presentados para la carrera presidencial de 2026 siguen excluyendo a unos de los problemas estructurales del país, como es la informalidad, además del centralismo y la pérdida de institucionalidad.
“Se ignora el problema del empleo y subempleo (por horas e ingresos), además de la inversión y seguridad”, señaló Germán Chávez, del Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Católica San Pablo (UCSP).
Refirió que, luego de un análisis de las propuestas electorales, se evidencian diagnósticos parciales y poco desarrollados sobre los factores que hoy condicionan la competitividad, la formalización del trabajo y el funcionamiento del Estado.
“La informalidad es un dolor, algo invisible que no se quiere ver y afecta al 65% de la población de regiones como Arequipa, Cusco, Puno, Apurímac, Moquegua y Tacna. Sectores como minería y transporte registran una alta tasa de informalidad, mientras la industria presenta cifras por debajo del 40%”, estimó Chávez.
CENTRALISMO
El catedrático explicó que a esa omisión se suma la falta de propuestas concretas sobre descentralización, un factor que ya condiciona el desempeño económico del país, en un contexto donde la infraestructura, la conectividad y la integración productiva siguen siendo tratadas de forma tangencial en los planes de gobierno.
“Por ejemplo, Lima concentra el 45% del PBI, mientras que Arequipa apenas el 5.5%, pese a ser la segunda región en producción. Esta diferencia refleja no solo un problema de centralización nacional, sino también una débil articulación territorial que ni siquiera está siendo abordada en campaña”, señaló.
Manifestó que ese problema tiene una causa más profunda: la pérdida de institucionalidad, en el que el debilitamiento de las instituciones impacta directamente en la inversión, el empleo y la inseguridad, esta última elevando los costos para el país en S/30 mil millones al año.
Para Chávez, si las elecciones de 2026 mantienen fuera del debate estos tres frentes, el próximo gobierno seguirá operando bajo una lógica reactiva, enfocada en contener crisis sin intervenir en los factores estructurales que limitan la competitividad, el crecimiento y la gobernabilidad del país.





