El uso de paneles puede ser una gran oportunidad. Foto: Ministerio de Energía y Minas.
El uso de paneles puede ser una gran oportunidad. Foto: Ministerio de Energía y Minas.

Arequipa se encuentra en un momento decisivo para su desarrollo energético, pues no solo cuenta con las mayores tasas de radiación solar del planeta, sino que también tiene infraestructura de transmisión estratégica, y una creciente apuesta política por el cambio de la matriz energética.

Así lo afirmó Mario Zúñiga Martínez, asesor del Gobierno Regional de Arequipa (GRA), quien destacó que la región está en una fase intermedia avanzada del desarrollo energético, con claras señales de transición hacia fuentes renovables como solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica, entre otras que contribuyen al empleo local y reducen la contaminación del aire y enfermedades.

Si bien reconoció que la matriz energética está dominada por fuentes convencionales, se busca que este panorama cambie en los próximos 10 a 20 años. Actualmente, la producción de energía en Arequipa bordea los 8 gigavatios (8 000 MW), mientras que la demanda se sitúa ligeramente por debajo, entre 7 500 y 7 600 MW. Sin embargo, el principal desafío no es la cantidad de energía producida, sino la fuente de generación, pues más del 55 % son energías convencionales; el 45 % es hidráulica; mientras que las energías renovables, solar y eólica principalmente, apenas alcanzan el 5 % de la matriz total.

“Se tiende a que haya un incremento de esa producción. Arequipa tiene una radiación de 7,5 kWh/m2/día y es altísimo (…). En el futuro, podemos llegar a un 50% de energías renovables. Estas, particularmente la solar demandan todos los estudios que la ley exige”, explicó Mario Zúñiga.

Además, la región cuenta con varias subestaciones eléctricas estratégicas, ubicadas en zonas como La Joya y las pampas de Majes, que permiten integrar la producción energética local al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional.

FUENTE CLAVE: SOL

Arequipa se localiza en la cabecera norte del desierto de Atacama, registra niveles de radiación solar de 6,5 y 7,5 kWh/m²/día, casi el doble del promedio internacional.

“Nuevos inversionistas han mostrado interés gracias a la política regional de promoción de energías limpias. El Gobierno Regional cumple un rol de promotor de la inversión público-privada, facilitando condiciones y visibilizando el potencial territorial”, aseguró Zúñiga.

Informó que hoy existen tres a cuatro inversionistas, con una producción que oscila entre 20 a 200 MW. Entre los proyectos de largo plazo, destaca la producción del hidrógeno verde, que requeriría cerca de 1 800 MW de energía solar y alrededor de 3 millones de paneles solares.

Debido a estas ventajas que tiene la región, más hogares y negocios instalan paneles solares fotovoltaicos, aprovechando la radiación solar para generar electricidad y reducir costos. Además, la construcción y operación de parques solares genera empleo local, tanto temporal como permanente.

Asimismo, en octubre de 2025, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), a través del Viceministerio de Electricidad, informó que se construyen cuatro centrales de generación eléctrica con energía solar en la región, que aportarán 905 megavatios (MW) de energía limpia al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN).

OTRAS FUENTES

Aunque la solar es la principal apuesta, Arequipa también cuenta con potencial eólico, especialmente en zonas altonadinas y corredores costeros como Tanaka, lo que permite complementar la producción durante la noche.

Respecto a la geotérmica, es estratégica, pero de largo plazo, y se tiene en las provincias de Condesuyos, Cotahuasi, La Unión, en el valle de los volcanes en Castilla, donde hay fuentes geotérmicas. No obstante, la que más se “explota” es la energía hidroeléctrica, como Charcani I, II, III, IV, V, VI, cuya producción depende de la estacionalidad de las lluvias.

Entre las principales dificultades se encuentran la burocracia administrativa, la lentitud en la obtención de permisos como la certificación arqueológica, la necesidad de ampliar redes de transmisión y la falta de una planificación energética integrada a nivel nacional. “Más que un problema técnico, son de gobernanza y coordinación”, indicó.

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