Durante años creyó que el anonimato de internet lo protegería. Usaba perfiles falsos con identidades robadas de las redes sociales y generaba imágenes pornográficas falsas para humillar, acosar y destruir a mujeres que había conocido. Sin embargo, el rastro digital terminó por alcanzar a Marco Huarca C., quien finalmente ha sido condenado a más de seis años de prisión.
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La Fiscalía Provincial Transitoria Especializada en Ciberdelincuencia de Arequipa consiguió que el suplantador sea condenado a 6 años y 7 meses de cárcel por el delito de suplantación de identidad en agravio de varias mujeres.
Según la investigación realizada por el fiscal Edder Salas, el sentenciado operaba desde su propio domicilio, en el distrito de Miraflores, y se identificaba en páginas de internet con el seudónimo de “Mr. Sinistro”.
AMIGAS Y CONOCIDAS
La Fiscalía estableció que el sentenciado seleccionaba cuidadosamente a sus víctimas. Todas eran mujeres que había conocido durante su etapa universitaria, lo que le permitió tener información sobre sus entornos familiares, amistades, rutinas y redes sociales.
Con esa información, obtenía fotografías reales de las agraviadas y luego las usaba para generar deepfakes de carácter pornográfico. Las víctimas fueron identificadas con las iniciales M. V. V., F. C. P., N. S. S., R. A. S. P. y K. L. L. C.
PATRÓN REPETIDO
Primero creaba perfiles falsos de Instagram y Facebook utilizando nombres, apellidos y fotografías reales de sus víctimas. Luego, los usaba para contactar a los familiares, amigos y compañeros de trabajo de las agraviadas para hacerles creer que realmente conversaban con ellas.
Una vez ganada la confianza del entorno, empezaba el ataque. Según la investigación, el sentenciado atribuía a las mujeres conductas falsas, ofrecía supuestos encuentros sexuales a sus contactos y enviaba material pornográfico en el que colocaba los rostros de las víctimas sobre cuerpos desnudos.
DEEPFAKES
El ataque no se limitaba a mensajes privados. La Fiscalía determinó que el condenado también difundía el material en un portal pornográfico internacional, donde creó álbumes con los nombres y apellidos de las agraviadas. Allí subía imágenes falsas de contenido sexual y se burlaba de ellas bajo su seudónimo de “Mr. Sinistro”.
Además, el sentenciado hostigaba directamente a las víctimas. Cuando ellas le pedían que dejara de suplantarlas, respondía con amenazas de violencia sexual y les enviaba sus propios deepfakes pornográficos, profundizando el daño psicológico y reputacional.
El Ministerio Público sostuvo que el imputado pensó durante años que las direcciones IP no podían ser rastreadas en el Perú y que el uso de inteligencia artificial para crear material sexual falso quedaría impune, pero fue descubierto, detenido, procesado y condenado tras reconocer su delito.
Además, realizó el pago anticipado de una reparación civil de 20 mil 550 soles a favor de las víctimas.





