La muerte de “Gohan”, el perro que fue arrastrado por una camioneta en el sector Pedregal Sur, en Majes, continúa generando indignación y cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades durante las primeras diligencias. Mientras la investigación sigue en curso, organizaciones animalistas exigen que el caso no quede impune.
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La presidenta de la Federación Nacional de Organizaciones y Activistas Animalistas y Ambientalistas (Fenoaa), Milagros Tobar Mendoza, explicó que tanto la Policía como la Fiscalía consideraron inicialmente que el hecho podía tratarse de un accidente, un caso fortuito o una negligencia; sin embargo, sostuvo que la legislación penal únicamente sanciona el delito de crueldad cuando existe dolo y no contempla una figura culposa para estos casos.
Tobar cuestionó que las dos personas retenidas inicialmente no fueran detenidas por flagrancia e indicó que, en su opinión, la Ley 30407 establece que los propietarios tienen el deber de garantizar la integridad, salud y vida de los animales durante su traslado.
TESTIGOS
Respecto a las evidencias, la abogada indicó que existen testigos, registros en video y el reconocimiento de los involucrados. Además, añadió que el vehículo continuó avanzando mientras el perro permanecía arrastrándose, por lo que consideró que esos elementos deberán ser valorados durante la investigación fiscal.
Sobre las sanciones penales vigentes, recordó que cuando el maltrato ocasiona la muerte del animal, la pena prevista actualmente es de tres a cinco años de prisión. Precisó además que la propuesta para elevar las penas hasta ocho años fue aprobada por el Congreso, pero aún no ha entrado en vigencia.
Por su parte, la presidenta de la ASVAM, Tatiana Casillas, informó que el caso permanece en investigación y que ya se realizaron diligencias como la necropsia y la recopilación de declaraciones de testigos y de las personas involucradas.
Casillas indicó que la organización insistió para que la necropsia se practicara con rapidez, debido a que el cuerpo permaneció varias horas en la comisaría mientras se coordinaba la designación de un médico veterinario.





