El acceso al crédito o transferencias económicas para las micro y pequeñas empresas será más rápido y digital en los próximos años, pero también exigirá mayores cuidados frente a fraudes o la criminalidad digital en el sistema financiero. Esa fue una de las principales conclusiones del Seminario Internacional de Microfinanzas Arequipa 2026, organizado por la Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (FEPCMAC) y Caja Arequipa.
Durante el evento, que reunió a cerca de mil participantes del sistema financiero, especialistas advirtieron que la transformación digital está facilitando el financiamiento, pero también incrementa los riesgos de criminalidad informática para los usuarios y las financieras. En ese contexto, se enfatizó la necesidad de que los usuarios refuercen sus medidas de seguridad al operar en canales digitales.
Desde el sector financiero, el presidente del directorio de Caja Arequipa, Carlos Rodríguez Martínez, señaló que el reto no es solo tecnológico, sino social. Destacó la importancia de diseñar soluciones que respondan a las necesidades reales de las MYPES.

Por su parte, el gerente general del Banco Central de Reserva del Perú, Paúl Castillo, explicó las estrategias para avanzar hacia un sistema de pagos más interoperable. Según indicó, esto permitirá realizar transferencias más rápidas y seguras entre distintas entidades, lo que beneficiará directamente a pequeños negocios al mejorar su liquidez.
En el seminario también se abordó sobre el uso de inteligencia artificial en el sistema financiero, así como la importancia de construir confianza y reputación en un entorno cada vez más digital. En esa línea, los especialistas coincidieron en que las entidades están apostando por conocer mejor a sus clientes para ofrecer productos más adecuados.
Además, los consultores Rolando Arellano Cueva y Rolando Arellano Bahamonde destacaron que entender los nuevos perfiles de consumidores será clave para ampliar el acceso a servicios financieros.
El evento concluyó con un llamado a fortalecer la educación financiera como herramienta esencial para que las MYPES puedan aprovechar estos cambios, reducir riesgos y tomar las mejores decisiones en un sistema que avanza rápidamente hacia la digitalización al 2030.





