La vida de los niños depende de una buena atención en el Iren Sur, en Arequipa. Foto: GEC.
La vida de los niños depende de una buena atención en el Iren Sur, en Arequipa. Foto: GEC.

La falta de un diagnóstico oportuno, la escasez de médicos especialistas y las dificultades económicas de las familias, son algunos de los principales factores que complican la atención de niños con cáncer en el Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas del Sur (IREN Sur). En muchos casos, los menores llegan con la enfermedad en estadios avanzados, cuando las posibilidades de tratamiento son limitadas y la atención se orienta principalmente a mejorar su calidad de vida.

Luz Arizaca, representante de la asociación Valientes Leoncitos Oncológicos del Sur, advirtió que los problemas comienzan antes de llegar al IREN. Algunos niños pasan por varios establecimientos de salud sin obtener un diagnóstico preciso. A ello se suma el desconocimiento de los signos de alerta del cáncer infantil. Según explicó, muchos padres esperan que los síntomas desaparezcan y buscan atención médica cuando el dolor o las complicaciones ya son severas.

Arizaca estimó que alrededor del 70 % de los casos que llegan al hospital oncológico corresponden a niños con enfermedades avanzadas. Esta situación reduce las posibilidades de tratamiento, recuperación y supervivencia.

FALLECIMIENTOS

Otro obstáculo es la limitada disponibilidad de especialistas para atender los distintos tipos de cáncer infantil, especialmente aquellos que requieren intervenciones complejas. “En el IREN Sur tenemos un solo oncopediatra”, señaló Arizaca, quien remarcó la necesidad de incorporar profesionales capacitados para tratar tumores óseos y otras patologías.

La preocupación de los padres se ha incrementado tras el fallecimiento de dos menores en menos de una semana. Lian Calderón Pauca, de 9 años, quien padecía osteosarcoma, falleció la semana pasada en Juliaca. El menor presentaba un tumor en el muslo y otro en el pulmón derecho. Su madre, Rosalina Pauca, realizó múltiples esfuerzos para lograr su atención médica, pero no logró salvarlo.

Josué fue otro de los pequeños pacientes que permaneció internado desde febrero en el IREN Sur debido a un linfoma no Hodgkin intestinal. Sus últimos días los pasó en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). El menor era natural de Huancané, en Puno. Ambas familias afrontaban serias dificultades económicas.

BARRERA

“Lo que deseamos es que nuestros niños salgan adelante y logren curarse, pero existen muchas limitaciones. Como asociación siempre tratamos de recaudar fondos para apoyar a los padres que lo necesitan”, expresó Arizaca.

La pobreza también representa una barrera para el acceso al tratamiento. Cuando los médicos recomiendan la atención en el IREN Sur o el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), en Lima, los gastos de transporte, alojamiento y alimentación suelen resultar inalcanzables para muchas familias.

“A veces los padres desisten, no porque no quieran que sus hijos reciban tratamiento, sino porque no tienen dinero para afrontar los gastos”, lamentó Arizaca. Incluso recibir atención en Arequipa resulta complicado para algunos pacientes, ya que muchas familias no pueden costear los viajes para asistir a las citas médicas. La situación es más difícil para las madres que crían solas a sus hijos y deben permanecer junto al menor sin descuidar el hogar.

Arizaca pidió fortalecer el diagnóstico temprano, ampliar la atención especializada y promover la solidaridad con las familias mediante donaciones de alimentos, ropa, artículos de aseo y apoyo económico.

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