En medio del barro espeso y las calles aún cubiertas por lodo, la solidaridad abrió paso donde la torrentera Chullo dejó huella en los distritos e Cayma, Yanahuara, Cercados. Las diferentes calles amanecieron con un escenario de esfuerzo colectivo: vecinos con lampas en mano, botas embarradas, empujando carretillas y la determinación de recuperar lo que el agua les arrebató.


El desborde de la torrentera Chullo enterró decenas de viviendas en la urbanización Flora Tristán, Abogados, Independencia Americana y dejó intransitables varias vías. Los vecinos solo tuvieron días de angustia desde la semana pasada: el lodo ingresó a los hogares, cubrió muebles, dañó enseres y obligó a muchas familias a improvisar para recuperar lo poco que se podía rescatar.

En ese contexto, el Rotary Club Puerto Bravo de Mollendo llegó hasta la zona afectada para acompañar a las familias. En un gesto de apoyo, entregaron botas y lampas a los vecinos de la calle Chullo, herramientas básicas pero indispensables para remover el barro acumulado en patios, salas y dormitorios. Más que una donación, fue un mensaje claro: no están solos.

Según la Municipalidad Provincial de Arequipa, en la zona de Flora Tristán trabajan 50 trabajadores de Parques y Jardines, 20 funcionarios, 20 efectivos del Ejército y 30 miembros de la Marina, junto a voluntarios y organizaciones civiles. Algunos coordinan la distribución de insumos; otros limpian sin descanso.

El trabajo es pesado, pero compartido. Entre todos, formaron una cadena humana para retirar el lodo, despejar calles y ayudar a las familias a recuperar condiciones mínimas de habitabilidad.
Las empresas mineras Cerro Verde, Southern también apoyan con maquinaria para facilitar el traslado de las toneladas de arenas que ingresaron a los primeros pisos de las viviendas y se almacenaron en las calles y avenidas.
En otros puntos de Arequipa también apoyan los miembros del Ejército del Perú y otras instituciones.
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