La última cobertura periodística de Heiner Aparicio: conductor estaba ebrio
La última cobertura periodística de Heiner Aparicio: conductor estaba ebrio

La vida de una de las miradas más sensibles del periodismo gráfico en Arequipa terminó de la manera más absurda. El reportero gráfico Heiner Aparicio Ojeda, de 43 años, falleció tras ser atropellado por un irresponsable conductor cuando ayudaba a cambiar una llanta pinchada. En el mismo accidente, también resultó herido José Mamani Zamata, de 40 años, conocido influencer local apodado ‘El Pepe’; ambos fueron abandonados a su suerte por el chofer, que prefirió seguir su camino antes de darles asistencia.

Los periodistas habían cumplido una larga jornada de trabajo en las canteras de sillar, en Cerro Colorado, y por la noche se trasladaban a sus viviendas. Antes de las 10 PM, uno de los neumáticos del auto de ‘Pepe’ se había desinflado, por lo que se estacionaron a un costado de la primera cuadra de la avenida Túpac Amaru, en Paucarpata, para cambiarlo. Cuando terminaban de ajustar las tuercas, ambos fueron embestidos por el auto Volkswagen de placa CHI- 046 que nunca se detuvo ni advirtió las señales de seguridad puestas.

El vehículo con el que se atropello a los periodistas fue trasladado a la comisaría  Colca Apaza de Paucarpata (Foto: Pedro Torres/@photo.gec)
El vehículo con el que se atropello a los periodistas fue trasladado a la comisaría Colca Apaza de Paucarpata (Foto: Pedro Torres/@photo.gec)

El impacto fue fatal para Heiner, que terminó perdiendo la vida en la sala de trauma shock del hospital Honorio Delgado, a donde fue evacuado por los bomberos junto a José Mamani, quien resultó con varias contusiones y una fractura en el pie izquierdo.

CONDUCTOR SE PRESENTÓ A LA COMISARÍA

Ayer por la mañana, Juan Gabriel Aguirre Cáceres (31) se presentó en la comisaría de Colca Apaza y dijo que él era el conductor involucrado en el atropello. En su entrevista sostuvo que la mañana del miércoles estuvo en Yumina, distrito de Sabandía junto a sus compañeros de trabajo, donde bebieron hasta la tarde para luego retirarse a Paucarpata, donde tenían planeado seguir libando.

Debido al estado en el que se encontraba, dijo que recordaba haber chocado “algo” durante su tránsito por la avenida Tupac Amaru con el auto que pertenece a su jefe y dueño de la pollería Pintones, que está ubicada a escasos metros del lugar del atropello. Agregó que no recordaba dónde había dejado la unidad; sin embargo, pasado el mediodía, el hermano del dueño del auto hizo que lo llevaran a la comisaría, la grúa lo remolcó desde la calle Melgar, ubicada a dos cuadras de la zona del impacto.

Juan Gabriel Aguirre Cáceres se presentó a la comisaría reconociendo que estaba ebrio durante el atropello (Foto: Pedro Torres/@photo.gec)
Juan Gabriel Aguirre Cáceres se presentó a la comisaría reconociendo que estaba ebrio durante el atropello (Foto: Pedro Torres/@photo.gec)

Si bien dijo que se presentó por recomendación de su abogada, lo cierto es que su aparición fue luego de que en las redes sociales se viralizara la placa y las imágenes del auto alejándose del lugar tras embestir a las víctimas.

CONDUCTOR ESTABA EBRIO

El dosaje etílico realizado la mañana de ayer a Juan Gabriel Aguirre Cáceres arrojó que tenía 0.93 gramos de alcohol por litro de sangre, casi el doble del máximo permitido, por lo que se confirmó que conducía ebrio tras atropellar y abandonar a los comunicadores en Paucarpata. La Fiscalía lo investiga por los delitos de lesiones culposas, homicidio, y fuga del lugar.

Mientras era trasladado al dosaje etílico, Juan Gabriel Aguirre mira hacia fuera del patrullero con el rostro inmóvil, casi perdido detrás del vidrio. Su imagen contrasta por completo con la vida de Heiner, un reportero que se entregó precisamente a lo contrario, a mirar, registrar y conservar la memoria de otros.

EL TRABAJO DETRÁS DEL LENTE

Era uno de los mejores fotógrafos que ha tenido Arequipa, no hay duda. Cargaba su cámara para acercarse a la ciudad, a sus personajes, a sus silencios y a sus heridas. En sus imágenes no buscaba únicamente registrar un hecho, sino perennizar ese instante que suele pasar inadvertido o perderse cuando todos miran de prisa.

Su trabajo hablaba de la calle, de la fe, del esfuerzo, de la alegría y también del dolor como el que hoy sienten quienes lo han perdido.

Heiner deja imágenes que seguirán hablando por él, incluso ahora que su voz y sus pasos ya no estarán más entre las coberturas diarias del periodismo arequipeño.

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