La espera ya no se mide en horas. Después de cuatro días de bloqueo en la Panamericana Sur, desde el mediodía del domingo, la desesperación crece entre transportistas y pasajeros que permanecen atrapados en la carretera, mientras las pérdidas económicas aumentan y en Arequipa empieza el desabastecimiento.
El punto más crítico se encuentra entre los kilómetros 726 y 729, en el sector de Quebrada Honda, entre Atico y Ocoña. Allí, varios vehículos de carga pesada quedaron semienterrados bajo el lodo que dejaron los huaicos. Algunos no pueden movilizarse por sus propios medios debido a los daños ocasionados por las piedras y el barro, que incluso afectaron sus sistemas mecánicos.
Según el último reporte de hoy del gerente regional de Gestión de Riesgo de Desastres, José Antoni Carrera, recién se está interviniendo de manera directa en esta zona. La dificultad no se limita a retirar el material de la carretera: hay camiones que deben ser desenterrados prácticamente a punta de pala antes de que puedan ser remolcados.

Para acelerar las labores se traslada personal del Ejército a la zona. También será necesario utilizar otros vehículos pesados para jalar las unidades que quedaron cubiertos de barro.
Según el Ministerio de Trnasprotes y Comunicaciones, se está trabajando específicamente en los km. 726+500 y 731. Sin embargo, por ahora, no existe un plazo definido para determinar cuándo la Panamericana Sur quedará completamente despejada.
MAS DE 7 KM DE VEHÍCULOS VARADOS
La magnitud del problema se observa en la extensión de los vehículos detenidos. Según el gerente de Gestión de Riesgos, en el tramo sur de la carretera existen aproximadamente 2,5 kilómetros de unidades varadas, en la jurisdicción de Camaná, en Ocoña. Cerca del 80% corresponde a vehículos de carga pesada que transportaban frutas, verduras, combustible, alimentos para animales, productos químicos y otros productos. El resto son buses interprovinciales y vehículos particulares.

Al otro extremo, por Atico en la provincia de Caravelí, la fila de vehículos alcanza aproximadamente cinco kilómetros. No se puede calcular la cantidad de personas que no pueden movilizarse por tener menores de edad, adultos mayores, o carga.
A la fecha, son tres equipos trabajan desde el lado sur de la Panamericana y una cantidad similar desde el norte. En las próximas horas se incorporarán dos equipos más. Sin embargo, el espacio reducido de la carretera, así como la ocupación de los vehículos en ambos carriles impide desplegar una mayor cantidad de maquinaria al mismo tiempo.
La prioridad es retirar los vehículos que bloquean los puntos más críticos y permitir que la carretera vuelva a tener un paso seguro.
PASAJEROS SIN ALIMENTOS
Mientras las máquinas intentan abrirse paso entre el barro y los vehículos atrapados, los pasajeros enfrentan otra realidad: pasar horas y noches enteras sin saber cuándo podrán continuar su viaje.
Algunos permanecen dentro de los buses; otros deben esperar a la intemperie. La falta de alimentos, agua y servicios básicos para la higiene personal complica aún más la situación de quienes llevan días en la carretera. . Los más jóvenes decidieron caminar por más de 6 horas y cruzar camino por las riberas del mar para salir de la zona de emergencia y comprar alimentos.

Ante esta emergencia, policías y municipalidades organizaron desayunos para las personas varadas. El Gobierno Regional de Arequipa trasladó ayer agua, galletas y atún para atender a los pasajeros y conductores. Pero la ayuda resulta apenas un alivio frente a una espera que se prolonga día tras día.
DESABASTECIMIENTO DE COMBUSTIBLE Y CUANTIOSAS PÉRDIDAS
Las consecuencias de la interrupción de la Panamericana Sur ya no se quedan en la carretera. Arequipa empieza a sentir el impacto del bloqueo en el abastecimiento de combustible.
En distintos grifos se forman largas colas de vehículos que buscan adquirir GLP, mientras el incremento de la demanda también ha generado un aumento de precios. La preocupación es que, si el tránsito continúa interrumpido durante los próximos días, el problema de abastecimiento pueda agravarse.

La situación también representa pérdidas para los transportistas cuyos vehículos permanecen inmovilizados y para las empresas que no pueden trasladar sus productos hacia Arequipa u otras regiones.
Un camión que permanece detenido no solo representa horas perdidas. Para quienes transportan alimentos perecibles, cada día de espera también significa mercadería malograda y dinero perdido.
SIN FECHA PARA HABILITAR EL TRÁNSITO EN LA PANAMERICANA SUR
Christian Sánchez, jefe de la Unidad Desconcentrada de Sutran Arequipa, confirmó que persisten las restricciones en Atico y Ocoña debido a la acumulación de vehículos.
Ante la imposibilidad de continuar por la Panamericana Sur, algunos conductores ya comenzaron a utilizar una ruta alterna por la vía nacional Arequipa-Cusco-Apurímac, por la vía Libertadores para dirigirse hacia Lima. Sin embargo, esta alternativa implica un recorrido considerablemente más largo.
Así, mientras las máquinas avanzan lentamente entre el lodo, la carretera permanece convertida en una enorme fila de camiones, buses y vehículos particulares, con personas que solo esperan volver a moverse después de varios días atrapadas entre Atico y Ocoña.





