La madrugada del 1 de julio dejó una escena brutal para la Policía con un patrullero inmovilizado en una zona oscura de Hunter, un policía herido, otro aparentemente sometido y tres armas robadas. Sin embargo, detrás de aquel supuesto ataque de delincuentes comunes lo que en realidad existió fue un libreto preparado con tres semanas de anticipación y con reuniones nada discretas, llamadas por WhatsApp, información interna sobre los servicios policiales, una falsa emergencia y hasta dos planes distintos elaborados desde el mismo seno de la Policía para apoderarse del armamento sin levantar sospechas.
Tras el supuesto asalto a los efectivos Nicolas Lastarria Llasa y Kenji Machaca en la urbanización Santa Mónica donde los despojaron del fusil AKM y de sus pistolas sin mayor resistencia, los detectives de la Divincri capturaron a Víctor Machaca Paja, alias “Aceitito”, y Axel Orellana Melo como los sujetos involucrados en el asalto y durante las diligencias preliminares de investigación, fue “Aceitito” quien confesó cómo se maquinó la sustracción del armamento de guerra.

ASALTO ARMADO
Según lo manifestado por el ladrón, fue el sub oficial Leonardo Lastarria Llasa quien lo contactó para proponerle el robo de un “fierro largo”, expresión con la que se refería al fusil AKM asignado al patrullero de la Comisaría PNP Andrés Avelino Cáceres, donde laboraba.
La primera conversación se hizo en el parque del Amor, ubicado a menos de tres cuadras de la comisaría. Allí, el agente policial le habría explicado a Machaca que existía un comprador interesado en recibir el fusil de inmediato. Trascendió que el monto de la transacción superaría los 40 mil soles, solo por el fusil.
El plan no quedó entre ellos. Para perfeccionarlo, se incorporó al suboficial Junior Abdón Pineda del Pino, que conocía los movimientos internos de la institución y tenía acceso a información sobre los turnos, servicios y desplazamientos de los patrulleros.
Las siguientes reuniones se realizaron en la parte baja del estadio Juan Velasco Alvarado, a una cuadra de la comisaría, y dentro del auto de Víctor Machaca. Allí se habría distribuido el papel de cada participante.
DOS PLANES
En esas conversaciones se diseñaron dos escenarios. El primero consistía en enviar al patrullero a una zona descampada mediante una falsa denuncia. La intención era hacer que los dos policías descendieran del vehículo dejando el arma sin custodia en el patrullero.
Machaca Paja buscó a Axel Orellana Melo, quien trabajaba como taxista en el auto Kia rojo de placa M4T-042. Según la investigación, le ofreció mil soles para manejar el vehículo que serviría para trasladar las armas y facilitar la fuga de los ladrones.
La noche del 30 de junio, Machaca recogió a Pineda en inmediaciones de la calle Brasilia. En ese punto, el policía contactó a un desconocido para que hiciera una la llamada falsa a la central de emergencia de la PNP. El sujeto reportó una supuesta de violencia sexual en la Asociación Los Ángeles. La información obligó al patrullero PL-20080 a desplazarse hasta la zona, al volante iba el agente Kenyi Machaca Chura, quien, según la Fiscalía, desconocía del plan elaborado por su compañero que lo acompañaba como operador.
Machaca Paja y Orellana siguieron al patrullero hasta la Asociación Los Ángeles. No obstante, cuando llegaron, no pudieron concretar el robo. El conductor policial encendió las luces altas y estacionó la unidad de manera que el auto de los ladrones no podía acercarse sin quedar expuesto.
Además, cuando los policías abrieron las puertas del patrullero se activó una alarma. Lastarria y Pineda no advirtieron a sus cómplices sobre ese mecanismo de seguridad y ante el riesgo de verse descubiertos, Orellana decidió retirarse. Su decisión generó una discusión por WhatsApp. Pineda le reclamó a Machaca Paja y este, a su vez, responsabilizó a Lastarria por no haber informado sobre la alarma.
ASALTO
Aunque la primera maniobra fracasó, Lastarria insistió en continuar esa misma madrugada. Según la Fiscalía, llamó y escribió a Machaca Paja para exigirle que no abortara el plan. Pineda también habría buscado a un reemplazo para completar el ataque, pero no consiguió a nadie. Fue entonces cuando Machaca Paja llamó a una persona quien salía de una fiesta, le comenta el plan y le ofrece el pago de mil soles. El interlocutor acepta y se suma al equipo.
La Policía y la Fiscalía presumen que esta persona sería Fredy Pascual Arapa, debido a que en los exámenes dactiloscópicos realizados al patrullero encontraron las huellas del ahora detenido Fredy Pascual, no obstante, la misma Policía aclaró que tienen dudas, porque el hombre habría tenido contacto con el vehículo policial, tiempo atrás, aunque no precisaron el contexto o le motivo.
Con el nuevo integrante ejecutaron el plan “B” consistente en el asalto al patrullero. Después de salir de la Asociación Los Ángeles, el patrullero recorrió diferentes sectores de Hunter para finalmente estacionarse en una zona oscura de la calle Tiabaya, en la asociación de vivienda Santa Mónica.
En ese punto, Lastarria envió mensajes a Machaca Paja. Cerca de las 03:45 horas escribió “positivo” y compartió su ubicación. Después envió otro mensaje con la palabra “cholito”, señalando que su compañero Kenyi Machaca se había dormido y que podían acercarse.

Orellana estacionó el Kia Picanto a cuatro cuadras del patrullero; mientras que Machaca Paja y Pascual Arapa caminaron hasta la unidad policial para ejecutar el robo golpeando a Kenji Machaca en el rostro y la cabeza con un desarmador para hacer creíble el asalto.
Lastarria solo exclamó “¡Ya perdí!” para aparentar que también estaba siendo reducido y ceder el fusil; así entregó también su pistola, la de su compañero, las llaves del patrullero y su celular.
Los ladrones fugaron del lugar a bordo del auto conducido por Machaca y durante su paso por la avenida Las Peñas, en Socabaya, arrojaron las llaves del patrullero y el celular de Lastarria para evitar que el GPS del equipo revelara su ubicación.
El análisis de las cámaras de seguridad, la visualización de las comunicaciones y mensajes, los peritajes dactiloscópicos y la declaración de Víctor Machaca Paja fueron esenciales para descubrir el modo organizado en el que actuaron los criminales y fue así que la Fiscalía solicitó la detención preliminar por siete días de los agentes policiales de quienes ya sospechaban.
Dos días después del robo, los investigadores instalaron equipos de vigilancia en las viviendas de Lastarria y Pineda. Los agentes observaron sus movimientos hasta la noche del último jueves, cuando se ejecutó la orden de detención y allanamiento de sus viviendas en los distritos de Cerro Colorado y Jacobo Hunter.

Lastarria fue encontrado en su domicilio. Desde que se reportó el falso asalto, prácticamente no salió de su vivienda. En cambio, Pineda, quien se encontraba de vacaciones, ya había abandonado el lugar y permanece como no habido.
Durante el operativo también fue detenido Fredy Reynaldo Pascual Arapa. Mientas que Víctor Machaca Paja y Axel Orellana Melo ya se encontraban detenidos por la posesión de droga.
En el ropero de Lastarria, la Policía encontró una pistola CZ, una cacerina vacía, doce cartuchos calibre 9 milímetros y 4 mil soles en efectivo, ocho celulares y un equipo de cómputo.
DELITOS QUE HABRÍAN COMETIDO
La Fiscalía investiga a Leonardo Lastarria Llasa, Junior Pineda del Pino, Víctor Machaca Paja, Axel Orellana Melo y Fredy Pascual Arapa por los presuntos delitos de peculado doloso, robo agravado y banda criminal.
Aún debe identificarse a la o las personas que tuvieron escondidas las armas y que dejaron abandonadas en un terreno de cultivo ubicado en el sector de Villa Sevilla, en Hunter.





