Un sobreviviente de la intervención militar ocurrida el 25 de abril en Colcabamba, Huancavelica, denunció que efectivos del Ejército habrían manipulado la escena tras el ataque que dejó cinco civiles muertos y dos heridos.
El testimonio contradice la versión inicial de las Fuerzas Armadas, que señalaron un presunto enfrentamiento con narcoterroristas.
De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía y la Policía, no existen evidencias de fuego cruzado, por lo que el caso se indaga como presunto homicidio calificado y posible violación de derechos humanos, según un informe de “Punto Final”.
Si bien ocho militares fueron detenidos preliminarmente, ahora continúan el proceso en libertad.
El testigo, Jonathan Águila Quispe, de 24 años, relató que el ataque ocurrió de madrugada cuando regresaba junto a otras personas tras participar en un partido de fútbol. Según su versión, la patrulla abrió fuego directamente contra la camioneta sin previo aviso, impactando primero al conductor y desatando una ráfaga continua de disparos incluso cuando las víctimas ya estaban heridas.
El sobreviviente aseguró al dominical que los militares se acercaron al vehículo y continuaron disparando, lo que habría provocado la muerte de los ocupantes.
Para salvar su vida, Jonathan fingió estar muerto pese a las múltiples heridas que sufrió. Entre las víctimas se encontraba su sobrino de 18 años, quien habría sido rematado tras el primer ataque.
Finalmente, Águila sostuvo -“Punto Final”- que dentro del vehículo no había armas ni droga y que, tras percatarse de un posible error, los militares habrían colocado municiones en la escena.
Esta versión es considerada clave para las investigaciones, que buscan esclarecer responsabilidades en un caso que ha generado serios cuestionamientos sobre el accionar militar en la zona.





