Aunque viven a pocos minutos del centro de Huancayo, cada vez que llueve, unas doscientas familias de Llamus, en Chilca, ven cómo sus calles se convierten en “ríos”; y no solo por el agua de lluvia, sino porque la acequia que atraviesa la zona —repleta de basura y aguas servidas— termina colapsando, convirtiéndose además en un foco infeccioso.
Los vecinos denuncian que, a pesar de las múltiples peticiones de canalización de esta acequia a las municipalidades de Chilca y Huancayo, las autoridades hacen caso omiso. Con la lluvia, toda el agua de sectores como 9 de Diciembre, Panamericana y Auray termina acumulándose en el sector de Llamus.
“Toda la calle la arrasa el agua. Lo que antes era una acequia para riego, hoy se ha convertido en un riachuelo que inunda nuestras casas sin que las autoridades hagan algo definitivo”, reclamó Max, vecino afectado.
Por otro lado, los buzones pluviales, administrados por la municipalidad, y el alcantarillado sanitario, a cargo de Sedam Huancayo, no estarían separados. Con las inundaciones, ambos colapsan y se mezclan, lo que genera un ambiente insalubre que pone en riesgo la salud de niños y ancianos.
Ayer, los vecinos decidieron no reclamar más a la municipalidad y protestaron directamente en el GRJ, donde exigieron la canalización de la acequia.





