Las constantes inundaciones y el colapso del sistema de alcantarillado amenazan la salud de los pequeños estudiantes (niños menores de cinco años) de la I. E. 562 del barrio de Palia, en Concepción. La directora Carmen Montemayor Lara denunció que su plantel se inunda de manera recurrente con aguas servidas, convirtiendo las aulas en un foco infeccioso.
PROBLEMA. La situación radica en una inadecuada conexión, donde las tuberías de gran diámetro del drenaje pluvial terminan empalmando con conductos mucho más pequeños de la red de alcantarillado. Esto forma un “embudo” que hace colapsar todo el sistema.
“Cuando llueve, por la presión, los buzones colapsan. Las últimas semanas nos inundamos con 15 centímetros de aguas servidas dentro del local. Quedaron heces y lombrices. Tuvimos que suspender clases tres días y fumigar por nuestra cuenta, porque la EPS Mantaro solo hizo una limpieza superficial y se fue”, relató indignada.
DESINTERÉS. La docente señaló que esta crisis de insalubridad, que se repite durante todas las temporadas de lluvias, obligó a que más de la mitad de sus alumnos (tenía casi 30) vayan abandonando paulatinamente la institución por miedo a contraer severas enfermedades.
“El patio sigue apestando a desagüe cuando sale el sol y las paredes están remojadas. Ya perdimos mobiliario”, lamentó.
Para que la UGEL pueda intervenir y financiar una nueva conexión independiente, requieren que la Municipalidad Provincial de Concepción declare el colegio como inhabitable. Sin embargo, acusan que la comuna pone trabas burocráticas y retrasa la emisión del documento, obligando a los pocos niños que quedan a estudiar en pésimas condiciones. “Bajan, se toman la foto y se van”, finalizó la maestra.





