Para llegar al punto se tiene que comenzar por terrenos de la zona oeste, atravesar cercos, pastos e inofensivos pantanos. Desde el pie del cerro hasta la cima hay no más de 2 km. Para suerte de los caminantes, existe un camino empedrado que conduce a la zona. Se trata de una cuesta elevada que cansa a cualquiera, incluyendo a deportistas. El tiempo que toma en desplazarse va entre 30 y 50 minutos. Desde la cresta el panorama es impresionante.
En lo más alto de una colina colindante a la Carretera Central se erige el sitio arqueológico de Chukchamarca. Emplazado de forma imponente en una cima montañosa cuya altitud frisa los 4000 metros sobre el nivel del mar, este ancestral complejo ofrece una vista privilegiada y panorámica hacia todos los puntos cardinales.

De acuerdo con el subprefecto distrital Kenyo Yarasca, este bastión funcionó hace cientos de años como un estratégico puesto de vigilancia. Su ubicación resultaba crucial para los antiguos habitantes, ya que les permitía divisar a gran distancia cualquier movimiento extraño y prevenir posibles invasiones provenientes del sur o del occidente. Aunque el tiempo ha causado estragos, en esta cumbre aún se advierten claros signos de su imponente arquitectura antigua.

Con el objetivo de revalorar este legado, una comitiva integrada por autoridades de la zona, periodistas y guías espirituales ascendió hasta la cumbre el pasado lunes 20 de julio. Sin embargo, la sobreviviente magnificencia de sus muros contrasta con el estado de desprotección en el que hoy se encuentran las construcciones. Contra ello, la actual gestión edil se comprometió a asumir el cuidado del caso.
Durante el recorrido, la subprefecta provincial, Dámaris Rosas, manifestó el compromiso de su despacho para implementar medidas urgentes de protección y puesta en valor de este espacio, al que calificó como una pieza fundamental de la historia antigua de La Oroya. En esa misma línea, el alcalde de Chacapalpa, Hans Castro, destacó el enorme potencial turístico de la zona e instó a los sectores correspondientes a sumarse a su recuperación técnica.

Aniversario patrio
Al coronar la cima, los expedicionarios hicieron flamear la bandera del Perú en conmemoración al mes de la patria, renovando el orgullo por la herencia cultural andina. Acto seguido, la yachay Rossy Sotomayor asumió el liderazgo espiritual de la comitiva para oficiar una íntima ceremonia tradicional de agradecimiento a la Tierra.
Luego de realizar la mística chacchapada y un brindis sagrado en honor a la Pachamama, los presentes depositaron hojas de coca, bebidas y frutas frescas en un hoyo en el suelo, como una ofrenda de reciprocidad destinada a bendecir el sitio. Este simbólico acto busca sensibilizar a la población y atraer el apoyo del Ministerio de Cultura para iniciar una pronta restauración arqueológica.





