Segundos de terror, pero que parecía una odisea, así se sintieron cientos de sobrevivientes del sismo de magnitud 5.1 en escala de Richter, que lograron sobrevivir al desplome de sus casas. Algunos quedaron atrapados en la tierra, pero milagrosamente lograron salir.

Otros adultos mayores, contaron que tuvieron que trepar sus paredes, antes de que estas colapsen.

Remezón.

A las 9:24 de la noche del último sábado 18 de julio, el sismo de 5.1 remeció a toda la región central, su epicentro fue en el anexo de Pumpunya, ubicado a 7 kilómetros al sur de la provincia de Chupaca. Son cerca de 300 familias que habitan este lugar y todas, terminaron huyendo o quedaron atrapadas entre los escombros.

“Yo estaba sola. Empezó a caer las tejas de mi casa, grité, quise salir corriendo por la puerta pero se había atracado, me fui al patio y salté la pared. En ese mismo momento toda mi casa se cayó”, contó Olimpia Yauri de 75 años de edad.

“Toda mi casa se ha caído, amanecimos afuera, no sé cómo habremos escapado; mi chiquito también había escapado por abajo, nosotros estábamos adentro todavía y cuando queríamos salir, nos tapó un montón de la pared y tuvimos que saltar; sin zapato hemos salido y aquí hemos amanecido”, narró Victoria Meza, del barrio Inay en Pumpunya.