Chupaca celebra a la Santísima Cruz de Mayo y lo hace a lo grande, al ritmo de la escaramuza, la cashua y el chimaycha, compases que dan vida a la danza guerrera de los Shapish. El color no solo invade una plaza o un par de calles; en realidad, todos los barrios bailan y comparten durante esta festividad. En la primera semana de mayo, el chupaquino siente orgullo en su zapateo y respira identidad.

Los 36 conjuntos cargan sus propias cruces en la procesión/pasacalle. (Foto: Lars Córdova)
Los 36 conjuntos cargan sus propias cruces en la procesión/pasacalle. (Foto: Lars Córdova)

FIESTA. La celebración arrancó el sábado por la noche con la víspera en cada uno de los barrios. Para este año, un total de 36 conjuntos de Shapish se inscribieron para participar en los eventos oficiales. Ayer fue uno de los días principales: tras una misa presidida por el arzobispo de Huancayo, Mons. Luis Alberto Huamán, se dio inicio a la tradicional procesión en los alrededores de la Plaza Independencia. Tras la bendición de las cruces de mayo —símbolo de fe e identidad de cada barrio—, los conjuntos iniciaron su despliegue.

“Nosotros siempre tenemos fe en la Cruz de Mayo. Lo que yo tengo, todo se lo debo a la cruz. Eso ha permitido que la fe se multiplique. La vida es una lucha y, como chupaquinos, estamos habituados a trabajar y a hacer que las cosas caminen de la mejor manera a base de nuestra fe”, explica Marcelino Ordaya Guerrero, presidente de la Asociación Cultural Shapish.

El arzobispo de Huancayo, el alcalde de Chupaca y el presidente de la Asociación de Shapish. (Foto: Lars Córdova)
El arzobispo de Huancayo, el alcalde de Chupaca y el presidente de la Asociación de Shapish. (Foto: Lars Córdova)

No solo los danzantes brillaron, también lo hicieron sus orquestas. Unas 36 agrupaciones conformaron “la orquesta más grande del mundo”; cientos de músicos en escena, al ritmo de saxos, arpas y violines, hicieron vibrar a Chupaca con potentes huaynos, la antesala del gran pasacalle.

Un total de 36 agrupaciones conforman "la orquesta más grande del mundo". (Foto: Lars Córdova)
Un total de 36 agrupaciones conforman "la orquesta más grande del mundo". (Foto: Lars Córdova)

IDENTIDAD. En medio de una multitud que congregaba a locales y visitantes de todo el país, cada conjunto cargó su cruz escoltado por su propia orquesta. Caporales y brashicos (negritos) abrieron paso ante las cientos de personas que, como todos los años, acuden para disfrutar de la danza.

“Los guerreros se llaman caporales. Son seis por conjunto y son quienes, sinceramente, sostienen esta fiesta porque afrontan todos los gastos: desde la bebida y la comida, hasta la vestimenta y la música”, comenta Marcelino Ordaya. El dirigente también explica que evitar la tergiversación de la danza —Patrimonio Cultural de la Nación desde el 2006— es una tarea compleja, pero sumamente necesaria.

Negritos cuidan a los caporales, pero también "se prestan al show". (Foto: Lars Córdova)
Negritos cuidan a los caporales, pero también "se prestan al show". (Foto: Lars Córdova)

La festividad no es solo música o danza, y eso es, tal vez, lo que más la caracteriza: el ánimo de compartir. Durante la víspera, en el recorrido o en los días centrales, los conjuntos comparten con propios y extraños (literalmente); se degustan platos típicos como el infaltable lechón chupaquino, el alwish lulo, el mondongo o sus mazamorras.

La fiesta continúa hoy con el esperado gran concurso general en la Plaza Independencia, donde los conjuntos demostrarán su mayor destreza coreográfica. Mañana se realizará la premiación y las actividades continuarán hasta el 5 de mayo, fecha en la que los danzantes se despiden de la Santísima Cruz hasta el próximo año.

Fe inquebrantable: así es la devoción a las cruces. (Foto: Lars Córdova)
Fe inquebrantable: así es la devoción a las cruces. (Foto: Lars Córdova)