Con el lema “Huancayo lee su memoria”, desde el 18 al 30 de junio la decimosexta Feria de Libro Zona Huancayo (FELIZH) abre sus puertas en la Plaza Huamanmarca y está dedicada a un escritor entrañable del Perú profundo como es José María Arguedas.

En este marco también se rendirá homenaje, entre otros, a los recordados escritores Alfredo Bryce Echenique y Edgardo Rivera Martínez. Asimismo, un merecido homenaje a los maestras y maestros en las personas de las profesoras Rosa Villaverde Cisneros, Celinda Castro de Aliaga y el historiador Apolinario Mayta Inga.

No es gratuito que la FELIZH lleve como insignia la figura de José María Arguedas. El escritor andahuaylino mantuvo una relación íntima con el valle del Mantaro, tanto como escritor y científico social que era. No debemos olvidar que Arguedas era antropólogo de profesión, cuya tesis doctoral fue “Las comunidades de España y el Perú”, en la que comparaba las comunidades del valle del Mantaro con las comunidades de Zamora, de España. Asimismo, impresionado por las ferias del valle, publicó “Estudio etnográfico de la feria de Huancayo”.

En el campo literario, a principios de los años 50 realizó trabajos de recopilación de la tradición oral y publicó “Cuentos mágico-realistas y canciones de fiestas tradicionales - Folclor del valle del Mantaro”.

Por el lado vivencial, el autor de “Los ríos profundos” no solo estudió cuarto y quinto de secundaria en el Colegio Nacional Santa Isabel, de Huancayo, sino también en las aulas de este centro educativo inició su vocación literaria cuando, junto a sus compañeros, publicaban la revista estudiantil “Antorcha”, en la que publicaban sus artículos a mano. Y más vivencial todavía si mencionamos que en Apata mantuvo un romance secreto y fruto de esa relación nació su única hija, noticia que causó revuelo en los años 90. Por todo ello, Huancayo estuvo en el corazón de Arguedas.

El universo andino

No hay obra narrativa peruana que revele el universo andino tan nítido como la de José María Arguedas. Nítido en cuanto a sus gentes, a sus pueblos, costumbres y tradiciones. Nítido también en la dimensión humana y marginalidad, pero también en la esperanza y la épica de sus luchas, como se aprecia en la rebelión de las chicheras en su obra “Los ríos profundos”.

En cada uno de sus libros, Arguedas ha ido revelando lo que es el Perú andino. En su obra de relatos “Agua”, retrata la piel y la entraña de los comuneros. Y no lo hace desde una perspectiva paternalista, como lo hacían antes los escritores. Arguedas presenta comuneros en su naturaleza, unidos, valientes en sí mismos frente a los gamonales.

Su primera novela, “Yawar fiesta”, escrita en base de la corrida de toro (turupukllay), debate el tema de un encuentro de culturas. Por un lado, la cosmovisión andina y, por otro, la visión occidental. Planteada como una metáfora de resistencia cultural, el escritor lleva aguas a sus molinos porque esta obra demuestra cómo una tradición impuesta por los colonizadores es apropiada por los indígenas para convertirla en un rasgo y orgullo de su identidad andina.

No hay duda de que uno de los libros más hermosos que se han escrito en nuestro país sobre el mundo andino es “Los ríos profundos”. Una novela con una fuerza poética que parece plantearnos un universo paralelo al universo occidental.

Es decir, la otra cosmovisión, la de los pueblos de los Andes. Y hablando de universos, en la obra de José María Arguedas nuestro país siempre está en debate.

Así está en su novela “Todas las sangres”, que ofrece la visión de un país diverso, pero, al mismo tiempo, enfrentado consigo mismo.

Por un lado, los resabios de un feudalismo andino y, por otro, la penetración del capitalismo trasnacional. La novela es propiamente un mosaico sociológico de todas razas, clases sociales, voces y actitudes políticas. Antes de su muerte, en diciembre de 1969, Arguedas estaba escribiendo “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, una novela fragmentaria sobre un Perú “hirviente”, en la que, a manera de un gran fresco, describe la migración andina hacia la costa (Chimbote) y todos los conflictos que aquello acarrea, como la lengua, las costumbres y las organizaciones.

Además, para hacerla más tensa, dramática como es la realidad peruana, intercala páginas de su diario personal en las que va justificando la razón de su suicidio. Entonces, ante un autor de esta estatura, cómo la FELIZH no va a rendir homenaje a este escritor que dentro de sí le hervía el Perú.