Lo que debía ser una jornada de alegría terminó convertido en una tragedia que hoy exige respuestas. El de 10 de febrero, una familia de escasos recursos del centro poblado de Marambuco, en el distrito de Santa María del Valle, denunció la muerte de su recién nacido tras permanecer internado en el Hospital Materno Infantil Carlos Showing Ferrari.
Lucio Crespo Ávila y su esposa, Gisela Rubín, agricultores de la zona rural, acudieron al establecimiento de salud con la ilusión de recibir a su segundo hijo, a quien habían decidido llamar Leonel. Según relatan, el embarazo transcurrió con normalidad y el parto se realizó sin complicaciones. El acta de nacimiento consigna que el bebé nació en buen estado de salud.
Durante los primeros días, el llanto vigoroso del recién nacido llenó de felicidad a la familia. Sin embargo, esa tranquilidad duró apenas tres días. De manera repentina, el menor falleció en circunstancias que sus padres consideran poco claras.
Entre lágrimas, la madre señaló que una enfermera habría alimentado al bebé con una jeringa, pese a que ella ya lo había amamantado. Con el paso de las horas, el estado del bebé —según la versión de los padres— se complicó. Posteriormente, el padre recibió un mensaje de texto del personal médico informándole que el recién nacido se encontraba delicado y que sería trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Regional Hermilio Valdizán de Huánuco.
La confusión y la angustia se incrementaron cuando, esa misma mañana, la familia había sido informada de que la madre y el bebé serían dados de alta. Horas más tarde, se les comunicó el fallecimiento del menor.
NECROPSIA
El certificado de necropsia consigna como causas de muerte insuficiencia respiratoria y asfixia. No obstante, el padre afirma que hasta el momento no ha recibido una explicación clara sobre lo ocurrido ni se le ha informado quiénes estuvieron a cargo de la atención de su hijo.
Tras recoger el cuerpo sin vida de Leonel, la familia regresó a su comunidad para darle cristiana sepultura. Hoy, sumidos en el dolor, no comprenden cómo un recién nacido que, según los documentos médicos, nació sano perdió la vida en tan corto tiempo.
Los padres exigen que se investiguen los hechos y que se determinen las responsabilidades correspondientes. “Solo queremos justicia”, manifestó el progenitor.
Quienes deseen brindar apoyo solidario a la familia pueden hacerlo a través de Yape al número 938 519 057, a nombre de Lucio Crespo Ávila, padre del menor fallecido.





