En la provincia de Ica existe un particular espacio dedicado a preservar la historia de los medios de comunicación. Se trata del denominado “Museo de las Comunicaciones, Caldas Pozo” una colección impulsada por el magíster Carlos Caldas Pozo, presidente nacional de la Asociación Regional de Periodistas del Perú (ARPP), quien junto con su hermano Sergio y familia inició hace aproximadamente cuatro años la colección de equipos y herramientas utilizadas a lo largo de las décadas.
Evolución de los medios
Caldas Pozo explicó que el proyecto surgió luego de que llegaran a sus manos algunas filmadoras utilizadas durante la década de 1980. Aquellos equipos, grandes, pesados y de fabricación principalmente europea, despertaron la preocupación por conservar parte de la historia tecnológica que marcó el trabajo de periodistas y comunicadores.
“Sería una pena, una lástima, que no conozcan la historia del uso de estas filmadoras”, explicó Caldas Pozo al recordar el origen de la iniciativa.
A partir de entonces, junto con su hermano, comenzó la búsqueda y recopilación de equipos en Ica y Lima, con la intención de organizarlos de manera cronológica y mostrar cómo fueron cambiando las herramientas utilizadas para comunicarse.
El espacio reúne actualmente una amplia variedad de objetos relacionados con las comunicaciones. Entre ellos se encuentran teléfonos antiguos, radios, cámaras fotográficas, filmadoras, televisores en blanco y negro, radiolas, discos de vinilo, máquinas de escribir, casetes, disquetes, rollos fotográficos y otros accesorios e insumos que formaron parte de distintas épocas.
Uno de los recorridos de la colección permite observar la evolución de los teléfonos. Se pueden encontrar antiguos aparatos de metal, modelos europeos y estadounidenses, teléfonos de baquelita y posteriormente equipos fabricados en plástico, hasta llegar a los primeros teléfonos celulares conocidos popularmente como “ladrillos”.


El propósito, según explicó Caldas Pozo, es que los visitantes puedan observar de manera directa cómo la tecnología fue transformándose hasta llegar a los dispositivos actuales.
La colección también cuenta con una sección dedicada a las radios. Entre los equipos destaca una radio Philips, considerada una de las piezas antiguas de la colección.
Caldas Pozo recordó que los primeros aparatos de radio eran voluminosos y funcionaban con tubos, antes de la aparición de los transistores. Estos equipos provenían principalmente de países europeos y posteriormente de Japón y China.
La muestra también conserva los elementos que acompañaban a estos aparatos, como pilas y otros insumos necesarios para su funcionamiento.
Otro de los objetos llamativos es un televisor Philips de fabricación holandesa en blanco y negro, de grandes dimensiones y de hasta 40 kilos de peso. Estos aparatos funcionaban con electricidad y, por sus características y costo, no estaban al alcance de todas las familias.
La colección también incluye antiguas radiolas, utilizadas para reproducir discos de vinilo de 45 y 33 revoluciones por minuto, equipos que tuvieron un importante papel en la vida familiar y en la reproducción musical durante décadas.
Entre las piezas más antiguas se encuentran cámaras fotográficas que datan aproximadamente de las décadas de 1930 y 1940. Se trata de equipos con fuelles y trípodes que requerían procedimientos diferentes a los utilizados actualmente para capturar una imagen.

Según explicó el presidente nacional de la ARPP, algunos de estos equipos continuaron utilizándose durante décadas posteriores y llegaron al Perú con varios años de diferencia respecto de su aparición en otros países.
La colección permite así observar no solo la antigüedad de los aparatos, sino también el desfase tecnológico que existió entre su aparición en otros lugares y su llegada al país.
Otro sector del museo está dedicado a las máquinas de escribir, herramientas fundamentales para periodistas, escritores y trabajadores de oficina durante gran parte del siglo XIX.
Entre las piezas destaca una Underwood, de fabricación inglesa, que conserva una base de madera y un protector metálico. De acuerdo con Caldas Pozo, este equipo corresponde aproximadamente a los años 1938-1940, aunque su utilización en el Perú habría ocurrido posteriormente.
El museo también conserva otros modelos de máquinas y equipos que permiten apreciar las condiciones en las que se desarrollaba antiguamente el trabajo de redacción antes de la llegada de las computadoras y las herramientas digitales.

Caldas Pozo señaló que entre los objetos más antiguos de la colección existen piezas correspondientes aproximadamente a 1925, 1930 y 1940.
Entre ellas se encuentra un teléfono de las primeras décadas del siglo XX y una réplica inglesa de un antiguo fonógrafo, cuyo modelo original se remonta a finales del siglo XIX.
La colección incluye además cámaras fotográficas antiguas, teléfonos, máquinas y otros elementos que permiten realizar un recorrido cronológico por diferentes etapas de la evolución tecnológica.
Incluso se han incorporado objetos que no pertenecen directamente al ámbito de las comunicaciones, pero que forman parte de la memoria histórica y cultural. Es el caso de las antiguas planchas de carbón, que funcionaban mediante carbón caliente.
Con finalidad académica
Más allá de reunir objetos antiguos, la finalidad principal del “Museo de las Comunicaciones” es educativa e ilustrativa. Caldas Pozo explicó que el espacio está especialmente orientado a estudiantes de ciencias de la comunicación y a todas aquellas personas interesadas en conocer cómo evolucionaron las herramientas utilizadas para comunicarse.
“Me parecería verdaderamente injusto que los estudiantes actuales no conozcan la historia que han pasado los medios de comunicación”, manifestó.
El impulsor de la colección considera que, en una época marcada por la digitalización, resulta importante conservar los equipos que alguna vez fueron indispensables para desarrollar actividades periodísticas, comunicacionales y cotidianas.
Actualmente, herramientas que antes requerían procesos complejos han sido reemplazadas por dispositivos digitales capaces de registrar, almacenar y transmitir información de manera inmediata.

La colección permanece de esta manera como un espacio que busca rescatar y conservar objetos que, debido al avance tecnológico, han dejado de formar parte de la vida cotidiana.
El Museo de las Comunicaciones propone así un recorrido por varias generaciones de tecnología: desde teléfonos de metal y baquelita, radios de tubos, cámaras con fuelle, televisores en blanco y negro y máquinas de escribir, hasta los primeros teléfonos celulares. Una muestra que busca recordar que, antes de la comunicación digital e instantánea, existió todo un proceso tecnológico que transformó progresivamente la manera en que las personas se informaban y se comunicaban.
EL DATO: La finalidad de la colección es acádemica y para poder coordinar visitas pueden contactar al número 925 373 320.

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