Un nuevo atentado contra el transporte público se registró la noche del jueves en San Martín de Porres, cuando sicarios en motocicleta balearon una unidad de la empresa Huáscar que cubría la ruta entre San Juan de Lurigancho y San Martín de Porres. El hecho ocurrió aproximadamente a las 9:40 p.m. en el cruce de las avenidas Santa Ángela y Santa Teresita del Niño Jesús.
Según el relato de los pasajeros, dos delincuentes a bordo de una motocicleta interceptaron el vehículo de la línea C y dispararon directamente hacia la cabina del conductor. El chofer reaccionó de inmediato agachándose detrás del volante para protegerse, mientras los usuarios se lanzaron bajo los asientos buscando refugio. Afortunadamente, no se reportaron heridos en el incidente.
El parabrisas del bus quedó con marcas de impacto de bala a la altura donde se encontraba la cabeza del conductor, lo que demuestra la intención letal del ataque. El atentado se produjo cuando la unidad apenas salía del patio de maniobras para realizar su última ruta del día, a pocas cuadras de sus instalaciones.
Tras el ataque, efectivos de la Comisaría de Pro llegaron al lugar para asegurar la escena del crimen y trasladar tanto la unidad como al conductor a la dependencia policial para las diligencias correspondientes. Peritos de criminalística examinaron el vehículo para recabar las pruebas necesarias.
Tercer atentado en una semana
Este caso marca el tercer ataque contra empresas de transporte en solo siete días. La empresa Huáscar ha denunciado ser víctima de extorsión desde hace tiempo y ya había sufrido ataques anteriores. Además, la compañía El Mandarino fue atacada en dos ocasiones durante la misma semana, siendo el más reciente el 4 de febrero.
La empresa Huáscar no cuenta con resguardo policial en su patio de maniobras, situación similar a la que enfrenta El Mandarino. La falta de protección oficial ha dejado vulnerables a los transportistas ante la ola de extorsión que afecta al sector en diversos distritos de Lima.
El conductor se aproximó a una comisaría cercana para brindar su declaración, aunque optó por no hacer comentarios públicos sobre el hecho. Algunos trabajadores de la línea C continuaron prestando servicio pese al ataque, mientras otros prefirieron no salir a las calles.





