El operativo se desarrolló en los pabellones B-1 y B-2, correspondientes al régimen cerrado especial, como parte de las acciones de control para evitar actividades delictivas al interior de los centros penitenciarios.

Durante la inspección, el personal penitenciario encontró cuatro paquetes tubulares con una sustancia presuntamente ilícita en el ambiente 15, donde permanecen los internos Isarel Lavado Benavides y Cesar Jirando Tapia.

Asimismo, los agentes localizaron celulares, cargadores, cabezales de carga y cables USB tipo C. Parte de estos objetos se encontraba camuflada dentro de un paquete de toallas húmedas, mientras que otros fueron hallados en un balde y ductos del establecimiento. La requisa comprendió también la revisión corporal de los internos y de sus pertenencias, además de celdas, baños, paredes, pasadizos y áreas comunes.

Incautación pasa a investigación

La intervención fue encabezada por Wilberth Carrasco, director de la Oficina Regional Norte, en coordinación con el personal de seguridad del INPE y del penal de Cochamarca.

Tras el hallazgo, las zonas intervenidas fueron aisladas y los objetos incautados quedaron bajo disposición del Ministerio Público y la Policía Nacional, instituciones que determinarán su procedencia y realizarán las investigaciones correspondientes.

El INPE señaló que este tipo de requisas continuarán como parte de las medidas de control interno destinadas a impedir el ingreso y uso de objetos prohibidos y evitar que desde los establecimientos penitenciarios se coordinen actividades ilícitas.