Siempre habrá redención para el último ser humano sobre la Tierra, así el fin del mundo haya llegado y la vida se parezca a una rutina sin esperanzas.

Esa es una de las ideas centrales de la película “Cielo de medianoche” (“The Midnight Sky”), dirigida y protagonizada por George Clooney.

La cinta de Netflix, basada en la novela “Good Morning, Midnight” (2016) de Lily Brooks-Dalton, se ha incluido en el género de ciencia ficción, pero su desarrollo apunta a esos escenarios (pos) apocalípticos que, como la pandemia del coronavirus, ahora parecen más cercanos que nunca.

Augustine (Clooney) es un científico enfermo, solitario, con demonios internos que intenta acallar con alcohol.

Es el año 2049 y el planeta, hasta donde parece, ya no está poblado por un desastre ambiental.

El protagonista, desde la Antártida, buscará contactarse con la nave “Aether”, que ya está por culminar su misión en la órbita de Júpiter y tiene pensado volver a la Tierra.

Y Augustine tiene que avisar a los astronautas que el mundo que conocían ya no existe, que regresar sería un acto suicida.

optimismo. Antes de emprender una travesía para encontrar una forma de comunicarse con la tripulación, la soledad del científico se rompe con la aparición repentina de Iris (Caoilinn Springall), una niña que ni responde las preguntas de Augustine ni obedece sus reglas.

La pequeña, sin embargo, será una pieza clave y luminosa para el protagonista.

Mientras que en el espacio, “Cielo de medianoche” rinde homenaje a “Gravity”, o se alimenta de sus referencias, y entrega la otra cara de la soledad: un grupo que parece una familia quebrándose en la incertidumbre.

Las comunicaciones entre Sully (Felicity Jones) y Augustine, además, son las conexiones entre el cielo y la tierra, una de las propuestas más arriesgadas de la cinta: juntar dos ritmos disímiles, hermanar sus lenguajes.

El filme construye un sólido ambiente de soledad, aislamiento, sobre todo con la nieve y los hologramas, así como un gran manejo de contrastes con la vida y la muerte.

Y, sobre todo, nos deja la sensación de que, mientras se respire, aún hay una última oportunidad para el ser humano.

VIDEO RECOMENDADO

Anciano de 70 años resultó con 50 puntos en el rostro y cuerpo tras ataque de can de su vecino

Anciano de 70 años resultó con 50 puntos en el rostro y cuerpo tras ataque de can de su vecino
Anciano de 70 años resultó con 50 puntos en el rostro y cuerpo tras ataque de can de su vecino