José Luis y Raúl Ortega, hermanos y fundadores de “Río Roma”, celebran quince años cantándole al amor y a las penas del corazón, apuesta que defienden comparando su estilo musical con “una prenda elegante que nunca pasa de moda”.
“Siento que el romanticismo está en un momento en el que hay que levantar la mano y alzar la bandera, porque obviamente ahora la corriente musical va por otro lado. Sin embargo, creo que la gente está valorando mucho a quienes se mantienen todavía haciendo buenas baladas y hablando de romanticismo. Creo que el género es como un esmoquin, se podrá rediseñar o cambiar, pero nunca va a desaparecer”, dice José Luis, quien junto a su hermano Raúl festejará su vigencia en Lima con un concierto el próximo 24 de octubre en Costa 21.
Entonces, la música romántica no está en peligro de extinción…
(José Luis) Eso depende de todos los que amamos el romanticismo: de la gente, de los que componemos y de los que cantamos. No me gustaría pensar que está en peligro de extinción; sí está en un momento difícil, pero son momentos musicales, y quien hace bien su trabajo, se entrega y habla con honestidad, le va bien.
¿Cómo asumen estos 15 años en la escena musical?
(Raúl) La verdad ha sido un viaje padrísimo musicalmente hablando, somos artistas que podemos estar muy agradecidos con nuestro público porque hablar de 15 años, aunque se dice fácil, ha sido un camino largo pero lleno de satisfacciones. Tenemos fans que empezaron con nosotros, luego se casan, tienen hijos, y en cada etapa de sus vidas hay una canción de Río Roma que va con ellos.
Trabajar con miembros de la familia tiene sus pro y sus contras. ¿Cómo lo han manejado?
(José Luis) Tiene pro y contras, pero definitivamente tiene más cosas positivas, internamente sabes que sí o sí te tienes que arreglar, porque el domingo te vas a ver ahí con tu mamá; creo que la sangre pesa más que el oro y que todo.A través de estos años hemos tenido alguna discusión por alguna cosa, pero en realidad Raúl y yo somos de los que menos nos hemos peleado y menos crisis hemos tenido. Con quince años de carrera, creo que estamos mejor que nunca como hermanos y socios.
¿Nunca ha existido una crisis fuerte entre ustedes que les hiciera pensar en la separación?
(José Luis) Nunca. De separarnos, no. Hubo un momento en que Raúl quería parar un poco, pero estábamos en un momento importante porque veníamos de Viña del Mar y era imposible parar. Ahí hubo un poquito de crisis, pero al final fue el público el que lo convenció de que no podía dejar de cantarles; ni siquiera lo convencí yo.

¿Y en algún momento la disquera les han “sugerido” darle una vuelta al estilo para estar acorde con las tendencias?
(Raúl) Siempre hay coqueteos de que “estaría padre hacer algo así”, pero nosotros siempre pensamos primero en lo artístico: si tiene sentido se hace, y si no, no. Nosotros tenemos la última palabra. Cuando se hace pensando en lo artístico más que en el marketing o comercial, hay buenos resultados.
¿José Luis, cómo identificas cuándo una canción que escribiste es para ustedes o cuándo se la das a otro artista?
Eso es lo más difícil que nos pasa, decidir si una canción es para nosotros o no, es puro “feeling”, pura intuición. Hay canciones como Amigos, no, por favor con las que nos ha pasado esto.
Esa balada se la dieron a Yuridia y aquí se grabó y se popularizó en ritmo de salsa..
(José Luis) i Yo sí dudé —no en darla—, creo que la música es para compartir. Además, esa canción en la voz de una mujer es mucho más grande que interpretada por una voz masculina. Eso pasa con muchas canciones de reproche; las mujeres pueden reclamar, reprochar e incluso insultar un poquito, mientras que nosotros no.
¿Y en su próximo concierto también incluyen esos temas que fueron éxito en las voces de otros?
(Raúl) Justamente por eso este concierto se llama ‘A que no puedes cantar solo una’. Además de los éxitos que la gente nos ha permitido tener, vamos a cantar los hits más grandes que nos han grabado Yuridia, Natalia Lafourcade, Alejandro Fernández, Alejandra Guzmán y muchos más. Todas las canciones se las van a saber y a la gente le va a encantar.





