Más de 25 años en la escena musical le da toda la autoridad a Koky Bonilla, líder de Afrodisíaco, para hablar de vigencia artística. “Va de la mano de un trabajo constante, la preocupación por los detalles y, sobre todo, con la capacidad de reinventarse y remodelarse”, dice el músico. “En el caso de la banda, nuestra vigencia no es algo gratuito; es el resultado de mucho esfuerzo y de estar proponiendo cosas nuevas de manera permanente”, agrega el cantautor, que junto a su grupo estará el 18 y 19 de julio en Peruanazo Fest, en la explanada del Estadio San Marcos.
¿Sientes que a los nuevos artistas les falta esa conciencia de que hay que trabajar duro para conseguir las cosas?
Es muy cierto. Existe un ambiente de lanzamientos y contenido constante que es tan abrumador y variable que a la gente ahora le cuesta concentrarse en algo que realmente le pueda gustar. Actualmente, tenemos que esforzarnos el triple o cuatro veces más que antes para lograr que el público nos preste atención.
Ahora todos tienen acceso a plataformas y redes. ¿Hoy es más fácil o más difícil para un cantante hacerse conocido?
Me parece que ahora tiene un grado de dificultad mayor precisamente por lo que mencionas: hay un exceso y una cantidad enorme de propuestas. Para que algo llame la atención entre tantas opciones, tiene que ser algo muy efectivo. Al final, como siempre ha sido, el público es quien decide.
Con tanta oferta, parece que a veces importa más cómo hacerse viral que la calidad de la música en sí. ¿Cómo lograr un equilibrio?
Hay de todo. Grandes artistas de gran categoría y altura, como Shakira, Rosalía, Luis Fonsi o Diego Torres, han recurrido a herramientas como TikTok para que sus propuestas musicales se difundan. Lo ideal es que vaya de la mano: proponer algo bueno y usar las herramientas disponibles, aunque también hay un factor de azar donde algunos aciertan y otros no.
Hablando de herramientas digitales, ¿cómo es tu proceso creativo hoy en día? ¿Ha cambiado mucho con las nuevas tecnologías?
Te soy sincero: mi proceso creativo esencial sigue siendo el mismo, con guitarra en mano y una hoja de papel en blanco. Sin embargo, no le doy la espalda a la tecnología; recurro a herramientas como la Inteligencia Artificial (IA) para facilitar cuestiones de tiempo y búsqueda de información que antes tomaba horas en libros.

¿No sientes que la IA podría quitarle esencia al trabajo artístico?
Es que va de la mano. Si yo no le propongo un sistema operativo o a una IA una buena canción, la herramienta no va a hacer todo el trabajo por mí. Es una herramienta excelente para optimizar el trabajo en cualquier campo, no solo en la música. Sería tonto o absurdo darle la espalda; tenemos que “subirnos al carro” del progreso, pero tratando de ser siempre lo más honestos posible con nuestra propuesta.
¿Imaginaste alguna vez, cuando formaste Afrodisíaco, que duraría tanto tiempo?
La verdad es que fue el azar; nunca se pensó lo que iba a suceder con Afrodisíaco. Al principio, el grupo se hizo para tocar en fiestas, matrimonios y quinceañeros. Ese trabajo nos dio la base económica para sacar adelante nuestras grabaciones, como el primer disco “Vasos y Besos”, que incluía “Date la vuelta”, “Bésame” y “Corazón herido”, temas con los que recorrimos casi todo el país por cuatro años.
¿Hubo algún momento de crisis en el que pensaste que la banda se terminaba?
Sí, totalmente. Tuvimos una crisis muy fuerte entre el año 2004 y 2005.. Desde el 2000 veníamos tocando de forma muy acelerada, sin querer parar para aprovechar el momento al máximo. Eso me pasó la factura: a finales de 2004 tuve un accidente de auto por cansancio y casi no la cuento; mi carro quedó destrozado.
¿Ese accidente te obligó a replantear muchas cosas en tu vida y carrera?
Así es. Decidí parar casi todo el 2005 y regresé en 2006 con un disco titulado “Nada está perdido”. Ese álbum marcó mi etapa más de autor; la canción que le da nombre al disco habla precisamente de ese proceso que viví y hoy la gente la pide mucho. Ese accidente me volvió una persona más centrada y enfocada en lo que quería y en lo que no.




