Miguel Dávalos repite el papel de Güido Collao en la segunda temporada de “Los otros Concha”, encargo que asume con esa exigencia y disciplina con la que enfrenta cada reto en su carrera.
“La actuación es un trabajo que requiere mucha responsabilidad y compromiso. Estar en una producción al aire, que está constantemente emitiendo capítulos y grabando todo el día, me genera mucha disciplina para mi formación”, dice a Correo el actor, que encarna al “hijo del corazón” de Estela Vargas (Tula Rodríguez) .
Aunque algunos los miran por debajo del hombro, los personajes de la televisión sí requieren de una exigencia constante.
Me dedico a las artes escénicas desde muy pequeño, pero en los últimos ocho años estoy haciendo telenovelas, y efectivamente, los personajes en televisión tienen un proceso totalmente diferente al teatral, que lo puedes descubrir, reconstruir y crear en un proceso de 3 meses. Pero en las telenovelas, el personaje lo desarrollas por seis meses y lo vas descubriendo día a día, capítulo a capítulo, mientras van llegando los guiones; el actor tiene que salir de su zona de confort todo el rato.
Por eso, la disciplina en un actor, es un elemento imprescindible...
Efectivamente, y eso lo he aprendido bastante en mi formación escolar, en mi formación académica en la Católica, donde tuve la oportunidad de tener buenos maestros que me enseñaron mucho este asunto de no faltar nunca al trabajo, de estar siempre ahí al pie, creo que es la base y el pilar de mi trabajo. Trato siempre de educarme constantemente, ahora mismo tengo un coach para que me ayude a hacer cosas, o asesorías para desarrollar escenas. Busco siempre una mirada diferente a la mía para que pueda mi personaje tener muchos más contrastes.

Vienes de encarnar un papel muy dramático en “Eres mi sangre” y ahora estás en una telenovela pegada a la comedia, ¿es más fácil hacer reír que llorar?
Mira, la comedia es un reto igual, porque hay que estar en el timing correcto, en sintonía con el grupo, en las reacciones que se puedan generar, porque a veces no tengo líneas en la escena y estoy ahí, pero las reacciones son las que la llenan de detalles. No comparo si es mejor el drama que la comedia, creo que mientras exista esta actitud de parte del actor, de disfrutar de la escena, de pasarla bien y saber que tu personaje está logrando lo que se busca y están sucediendo cosas, se han cumplido los objetivos.
Definitivamente, los dos géneros pueden llegar a ser estresantes con tal de conseguir esos objetivos...
Quizás en ese sentido, el drama requiere una mayor capacidad de atención, de enfoque o estar ahí. Inclusive, antes de grabar las escenas que son bien dramáticas, podemos estar los actores en un tono más ligero, más relajado para poder soltar y entrar a escena en el momento de grabarla y saber a dónde tener que llegar. Es importante aprender a encontrar los contrastes de los estados anímicos en los que puede estar el personaje y el actor.
En estos tiempos hay personajes mediáticos que reciben la oportunidad de incursionar en producciones televisivas, ¿qué importante es la preparación para no decepcionar?
Es fundamental. Aprender de maestros, leer libros, tomar conciencia de lo que implica el trabajo actoral en teatro, en cine y en televisión, que son aspectos diferentes, inclusive el trabajo de actuar en la calle. Yo también he hecho teatro de calle, mimo, muchas cosas bastantes locas, pero todo tiene que ver con el plano escénico, con el estar frente al público. Es importante adquirir herramientas en diferentes talleres, hacer castings para que te vayas soltando y pierdas el miedo. Son cosas que ayudan mucho, un actor nunca deja de aprender.





