Con más de cuarenta años en la escena musical, “El Cuarteto de Nos” es el mejor ejemplo de cómo una banda ha mantenido su vigencia sin ceder a las presiones de los algoritmos modernos; solo apelando a los shows en vivo y la conexión intergeneracional.
“Creo que hemos salido ilesos de los cambios en el consumo, habiendo pasado del casete que rebobinábamos con lapicera, al vinilo, el CD y ahora las plataformas digitales. Tenemos la teoría de que lo que nos ha salvado es el show en vivo; somos una banda que ha tocado muchísimo desde los años 90 y mucha gente nos conoció antes por los conciertos que por la difusión masiva. Antes era el “boca a boca” y ahora son las redes sociales, pero la esencia es la misma y eso nos ha permitido seguir vigentes”, dice a Correo Roberto Musso, líder de la banda que también integran Álvaro Pintos, Gustavo Antuña y Santiago Marrero, y que se presenta este 22 de agosto en Costa 21.
Ustedes ya no necesitan probar nada ni sacar una canción cada mes por presión del mercado, ¿verdad?
Los años y la experiencia te quitan mucha presión de arriba. Aunque nos “aggiornamos” a los tiempos actuales con los cortes de difusión, seguimos concibiendo la canción como una obra artística y no acepto que me impongan tiempos; no puedo fabricar una canción simplemente porque me lo pidan para la semana que viene.
Tras cuatro décadas, ¿cómo continúa ese proceso creativo y esa honestidad de no buscar premeditadamente un hit?
La presión disminuye porque ya hay una obra hecha y un repertorio de éxitos consolidado; por suerte no somos una banda de un solo hit. Algo maravilloso que sucede ahora es que nuestra audiencia se ha vuelto intergeneracional. Es atípico ver que el 80% del público en nuestros shows son menores de 20 años, incluso se da el fenómeno inverso: los hijos conocen a la banda y terminan acercando a sus padres, quienes quizás no nos conocían en su época.
Se dice que El Cuarteto es una de las bandas más “queribles” y respetadas, con letras que mezclan crítica, poesía y temas cotidianos con los que la gente se identifica.
Me encanta esa definición de “querible” y “respetada”. Tratamos temas complejos, con cuestionamientos psicológicos o filosóficos sobre la condición humana y personajes que están en el límite. Abordamos mucho el tema de la salud mental, que es algo muy delicado para la juventud actual, que es mucho más sensible que cuando nosotros éramos jóvenes.
Hoy en día hay que tener más cuidado con el lenguaje y los temas que se tratan, ¿no es así?
Siempre me he sentido muy libre para escribir lo que tengo ganas, sin atarme a premisas de qué no escribir, sin embargo, hoy tengo un mayor sentido de la responsabilidad. Soy consciente de que una canción ahora tiene una amplificación mucho más grande y una palabra mal interpretada por el oyente puede llevar la obra hacia un lugar que yo no deseo.

En tiempos de redes, prefieres estar alejado de ellas.
Exacto. No tengo redes sociales propias y nunca las tuve. Primero, porque no siento la necesidad de estar opinando siempre sobre temas que, en general, no entiendo o no tengo por qué entender. Además, no me sentiría creativo generando contenido personal solo para buscar likes.
Pero el grupo sí mantiene una presencia constante en redes…
Valoro muchísimo las redes corporativas del Cuarteto como un instrumento de difusión artística. Para una banda independiente como la nuestra, el “boca a boca” digital y el contacto con los fans —donde tenemos casi 800,000 seguidores en Instagram y millones de oyentes en Spotify— ha sido fundamental.
¿Cómo se mantiene la unión de una banda tanto tiempo y quién pone el orden cuando hay crisis?
Somos una familia; de hecho, a veces pasamos más tiempo entre nosotros que con nuestras familias sentimentales y priorizamos el valor humano sobre el profesional. Aunque siempre hay desavenencias artísticas —sobre canciones, tapas de discos o puestas en escena—, hemos sido sabios al separar lo artístico de lo personal. Al final, somos una “cooperativa democrática”: las decisiones se votan y todos acatamos el resultado.
¿Qué mensaje le darías a aquel Roberto que grabó el primer disco del Cuarteto hace cuarenta tantos?
Le diría simplemente: “No sabes lo que se viene. No te lo voy a contar porque no me lo vas a creer”. Por suerte, así ha sido.





