“El protagónico llegó en el momento que tenía que darse”, nos dice el actor mexicano Rodrigo Brand, pareja de Mayra Goñi en la telenovela “Valentina Valiente”, historia en la que encarna a Alejandro Osores, un joven de clase alta que se enamora de una jovencita sencilla y decidida.
“Como se dice siempre, los tiempos de Dios son perfectos. Yo venía hace tiempo buscando la oportunidad de hacer algo fuera de México y me llegó esta oportunidad y, bueno, aquí estoy”. dice el galán.
¿Y lo pensaste mucho cuándo te llegó la oferta?
No hubo mucha necesidad. Estoy agradecido con la gente que ha confiado en mí en México, que me ha dado las oportunidades que he tenido, pero la verdad es que buscaba desde hace tiempo oportunidades fuera. Conocer una forma de producción distinta, gente nueva y otra manera de trabajar, esa era mi intención; no hubo ni siquiera necesidad de darle tantas vueltas al asunto.
Hay decisiones que son vitales en una carrera.
En cuanto me platicó el productor Miguel Zuloaga del proyecto y del personaje, lo noté entusiasmado con la idea de que yo viniera para acá. Vi el interés genuino de la productora Chasqui para que yo aceptara y eso me convenció, y dije, vamos.
En la carrera artística importa el trabajo constante, más que el éxito inmediato.
Yo creo que eso es lo fundamental. Si esta carrera necesita algo, es que uno tiene que ser constante, y tener paciencia también, eso te lo va dando el tiempo. Cuando uno es más joven, quiere las cosas más rápido, se desespera y dice, ¿por qué no pasa esto? En esta carrera la fama es muy cabrona.
¿La fama hace daño?
La gente con sus comentarios buenos puede provocar que te suba el ego a la cabeza, eso es muy fácil; entonces, uno tiene que aprender a tener los pies sobre la tierra y saber que una carrera se construye a base de trabajo, de esfuerzo, de perseverancia, de constancia. Lo que fácil llega, fácil se va,
Lamentablemente estamos en tiempos en los que por las redes hoy todo se consigue rápido, hasta la popularidad.
Este es el error en que hemos caído gracias a las redes sociales, creemos que todo es inmediato, pero la vida real es otra. Es bueno soltar de vez en cuando el teléfono y darse cuenta de que la vida está afuera y es completamente diferente: Todo ese universo paralelo que tenemos en las redes, así como llega, se va al toque.

¿En tu carrera cuántos no, o puertas cerradas has tenido que soportar?
Es algo que, para nosotros, es el día a día. No sé cuántos castings he hecho en mi carrera desde que empecé a actuar a los 19 años, más veces son las que me han rechazado que las que me aceptaron. Esa negativa es lo que te hace crecer, el problema es que a veces a uno no le gusta el rechazo, no estamos acostumbrados a que nos digan que no, nos gustaría que siempre todo lo que hiciéramos fuera aceptado a la primera.
Todos lo que están en la industria lo deberían tomar en cuenta.
No siempre lo que tú hagas o digas va a agradar a todo el mundo, eso es fundamental aprenderlo desde que estás en la escuela. Es algo que en mi caso me lo fueron inculcando allí en México y también que, de cincuenta castings que hagas, posiblemente te van a llamar de uno o dos y no para decirte que quedaste, sino para decirte que posiblemente te quieren ver para una segunda prueba. En nuestra carrera, vale mucho estar en el momento indicado y con la gente indicada.
La química es básica en una pareja de telenovela, ¿cómo te llevas con Mayra Goñi?
Increíble. La verdad es que hemos hecho en general un equipo bien bonito y se lo agradezco a Miguel Zuloaga, productor de este proyecto del que él es parte fundamental. Desde que yo llegué aquí a Perú se encargó de presentarme amistades y a Mayra, eso ayudó a que poco a poco fuera generando una mejor relación entre nosotros y hoy nos llevamos super bien, bromeamos, salimos y hasta vamos a cenar con ella.





