Bravo Restobar cumple diez años haciendo disfrutar a los comensales locales. Al mando del chef Christian Bravo, a quien entrevistamos en esta nota, el primer restobar creado en nuestro país estrena nueva carta y acá les contamos todo.
¿Qué se siente que tu restaurante cumpla tantos años en el mercado y tener el cariño del público siempre con ustedes?
Me siento honrado, orgulloso de mi equipo y agradecido inmensamente con cada uno de los clientes que hemos tenido la suerte de atender y haber logrado satisfacer bajo nuestro humilde compromiso de hacer felices a quienes visitan Bravo Restobar. En un país donde puedes encontrar un buen restaurante en cada esquina es difícil mantener el éxito cuando la oferta es cada vez más desproporcionada que la demanda y si tu propuesta no es concreta, diferenciada y atractiva, puedes sucumbir en el intento de poner un negocio gastronómico.
¿Cuál consideras que es el secreto para que un restaurante se mantenga tanto tiempo?
La clave es hacer que tu cliente realmente disfrute, que se conecte con tu propuesta y que le guste tanto que quiera volver. No es nada fácil, pero si realmente disfrutas como nosotros de esto y llevas la vocación de servicio que todos en Bravo tenemos, la cosa fluye más fácil y el cariño de mozo-cliente y cliente-mozo hacen sinergia rápidamente. Un restaurante es mucho más que buena comida, es un todo alrededor de una experiencia memorable. La música para mí es indispensable que sea bien elegida y yo me encargo de programarla, el ambiente amical que tenemos fomenta que la gente se relaje y se sienta cómoda, pero el servicio juega un rol fundamental y estoy sumamente orgulloso de mi equipo de salón liderado por John Zanzi, quien sigue a mi lado todos estos años, caracterizando a Bravo también como un lugar de formación de los mejores mozos que podrás encontrar en los mejores restaurantes de Lima.
¿Cuáles son las novedades para el 2017 de Bravo restaurant?
Un buen cocinero no deja de aprender, capacitarse, leer e investigar. Siempre estamos en continua evolución y comprometidos con ello. Los últimos años he estado viajando a Japón para adquirir conocimiento en la preparación de ramen (tenemos dos en carta) y a México y Estados Unidos para especializarme más en ahumados que es un tema que acá no es muy conocido.
Trabajamos con maderas de Pecano, manzano, algarrobo, roble, Parra de vid, etc. Cada una le confiere una personalidad distinta a la carne. Pero el sello de nuestros ahumados es la Barrica de Jack Daniel’s que en forma de pequeños chips le da un carácter especial y una elegancia única no solo a nuestras carnes, vegetales, sino hasta los fondos con los que terminamos salsas y aliños. Por esta razón en la nueva carta tenemos cortes de carne Angus exclusivas como el Hanger Steak, que es conocido también como “el corte del carnicero” pues esta pieza antiguamente era para el consumo familiar del carnicero -que obviamente se quedaba con la mejor pieza de carne-, pero ahora se comercializa y la logramos importar. Es un corte tierno y sabroso como el Flat Iron, que es mi favorito, otra exclusividad que Bravo Restobar presenta ahumado y terminado bajo el calor intenso de las brasas de un Kamado (horno y grill japonés).
Tenemos Pork Shoulder y lo trabajamos con una salsa BBQ de sauco, Steam Buns o Bao Buns rellenos de Bondiola anticuchera o Brisket ahumado, Donburis: arroces salteados con algo montado como “el Domburi a lo pobre”, que es un Chaufa tipo charapa con cúrcuma, chicharrón de pollo, char siu, plátano frito y huevo montado; o el Donburi Teriyaki con pollo crocante laqueado agridulce y arroz salteado woking que es también delicioso.
La carta de Bravo siempre ha sido variada y sobre todo confortable, es la extensión de mi personalidad y gustos, y es lo que me gustaría invitarle a alguien que va a comer a mi casa, por esta razón todo lo que cocinamos nos encanta y nos inspira para seguir engriendo a nuestros clientes pues, como siempre digo, “cocinar es un acto de amor”.