Que el cacao de calidad es costoso se explica casi por sí mismo, porque más allá de producirlo hay que post-cosecharlo, seleccionarlo y mantener ciertos estándares técnicos.
Que el cacao de calidad es costoso se explica casi por sí mismo, porque más allá de producirlo hay que post-cosecharlo, seleccionarlo y mantener ciertos estándares técnicos.

El cacao genera noticias todo el tiempo, se puede decir que es cualquier cosa, menos que tiene una vida aburrida y predecible, especialmente, en años recientes. El cacao versus el clima y la deforestación, el cacao versus la especulación en los mercados, el cacao versus las plagas, el cacao versus las alzas y bajas de los precios, el cacao versus las exigencias de mejores condiciones sociales para los productores, el cacao versus la ausencia de mano de obra en el campo, el cacao versus las nuevas reglas de la Unión Europea y el cacao versus el comercio justo son solo algunos de los ejemplos que puedo citar.

Qué difícil resulta este rosario de retos que podría extenderse por páginas enteras, y solo me refiero al fruto, ni siquiera me estoy asomando al chocolate que también tiene un listado sustancioso. Al parecer no hay tregua.

Pero lo cierto es que después de décadas donde había cierta tranquilidad, y hasta estabilidad, en años recientes todo se agitó. Escucho constantemente que productores que, en un momento cambiaron su producción al cacao porque resultaba rentable y luego salieron de eso, ahora han vuelto a cultivarlo.

Cuando me cuestionan qué pienso sobre los efectos de El Niño, pregunto en cuál país y los efectos para quién. Hace meses era una predicción, algo podía cambiar, pero ahora lo tenemos encima y no hay escapatoria. Para los países africanos, mayores productores del mundo, el escenario es casi desolador; pero al parecer para el Perú sucederá todo lo contrario. Se espera que los precios se vuelvan a disparar. Sin embargo, muchos productores están preocupados por el exceso de lluvia o falta de ella o por los cambios de temperatura, por solo mencionar dos factores, traen consecuencias difíciles de prever.

El cacao versus los retos. Producir cacao es complicado, requiere atención, cuidado constante, mano de obra, a lo que se suma que en su mayoría crece en lugares de difícil acceso o convive con cultivos ilegales o en zonas mineras, como pasa con la Amazonía.

Por muchos años, los productores obtenían márgenes de ganancia estrechos. La mayoría del cacao se exporta y entra en un mercado internacional estructurado en muchas etapas donde cada una se lleva su tajada. Que el cacao de calidad es costoso se explica casi por sí mismo, porque más allá de producirlo hay que post-cosecharlo, seleccionarlo y mantener ciertos estándares técnicos.

Sí, producir cacao es un verdadero desafío. En algunos casos, casi de tozudez teñida de pasión o al revés. Hace un par de años dije en este mismo espacio que esperaba que los productores aprovecharan la subida de los precios, que los invirtieran, que no se volvieran locos, que tomaran previsiones para el futuro. Algunos lo han hecho y personalmente me he quedado gratamente sorprendida. Esos son los casos que deben servir de ejemplo, y ninguno pasa por acciones a corto plazo o improvisación.

Mientras tanto, parece que no terminamos de entender lo importante de la planificación, de tomar previsiones, de establecer un sistema social, educativo y de infraestructura sostenible y enfocado en la prosperidad en todo sentido.

Me temo que el mayor versus del cacao es la falta de sensatez.

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