En este espacio ya les hemos contado sobre los bares ocultos y cómo empezaron a surgir en la época de la prohibición de alcohol durante los años 20 y 30 en los Estados Unidos. Negocios con fachadas legales como una lavandería o librería, que detrás escondían un negocio clandestino. Hace cuatro años, abrió sus puertas en nuestro país, detrás de las vitrinas de una elegante sastrería, una de las propuestas más singulares de la coctelería peruana contemporánea. Inspirado en los antiguos speakeasy de la época de la Prohibición, Sastrería Martínez abrió sus puertas en Lima con una idea clara: convertir cada cóctel en una experiencia capaz de contar historias, despertar emociones y rendir homenaje a nuestros orígenes. En esta oportunidad, este espacio que tanto ha gustado a los peruanos y extranjeros que visitan la capital, celebró un nuevo capítulo de su historia con tres noches especiales que reunieron invitados internacionales, colaboraciones únicas y amigos de la casa.
FESTEJO. Han sido tres días que comenzaron el pasado lunes con una noche única y especial junto Mitsuharu Tsumura y el equipo de Maido, restaurante Nº1 según World’s 50 Best Restaurants, quienes llegaron a la casa en un takeover culinario, acompañado de una carta de coctelería creada exclusivamente para la ocasión y jazz en vivo. El martes, la barra tomó protagonismo con invitados internacionales de talla mundial. Desde Ecuador llegó Bar Big y desde Grecia The Bar in Front of the Bar, mientras que Nouvelle Vague desde Albania y Baker’s Bar desde Uruguay fueron parte de la segunda parte de la noche, en una jornada que se dedicó íntegramente al intercambio creativo y a la coctelería contemporánea.
ENCUENTRO. Para cerrar con broche de oro, el miércoles, Sastrería Martínez organizó una noche íntima junto al equipo, amigos de la casa e invitados cercanos que han sido parte de esta historia durante estos cuatro años. Más que un aniversario, estas tres noches fueron la celebración de un camino construido con pasión, creatividad y una constante búsqueda por elevar la coctelería peruana hacia el mundo.
Desde que abrió sus puertas, este hermoso y divertido bar liderado por Diego Macedo ha sabido construir un universo propio donde cada detalle tiene intención y ha sido pensado al detalle: comenzando por las cartas con acabados textiles hasta los ingredientes provenientes de distintas regiones del Perú que aportan identidad y memoria a cada creación. Su nombre rinde un homenaje, tanto a la sastrería que resguarda la entrada como al cóctel Martínez, considerado uno de los predecesores del Martini clásico.
HISTORIA. Macedo, con más de 20 años de experiencia en hospitalidad y coctelería, ha logrado que Sastrería Martínez sea un embajador de la creatividad peruana detrás de la barra, llevando su propuesta a escenarios internacionales y posicionando al bar entre los más importantes de la región. En el 2025 Sastrería Martínez ingresó a la prestigiosa lista de The World’s 50 Best Bars en el puesto N.º 33 del mundo, consolidando un camino marcado por la investigación, la creatividad y el trabajo constante. Ese mismo año, se suma el reconocimiento de Macedo como Mejor Bartender del Perú en los Premios Somos 2025 y el título de Campeón de Negroni Week Perú 2025. “Han sido cuatro años de aprender, crear y creer profundamente en que la coctelería peruana puede emocionar al mundo desde nuestra propia identidad. Este aniversario celebra justamente eso: el camino recorrido y todas las personas que han sido parte de él”, comenta Diego Macedo, fundador y líder de Sastrería Martínez.
Estén atentos porque pronto lanzarán una nueva carta de cócteles, donde el Perú sigue siendo el centro de su inspiración, una propuesta que una vez más nos invita a recorrer el Perú a través de sus sabores, texturas e ingredientes originarios. Y rinde tributo a la historia milenaria del Perú y su riqueza cultural. No dejen de seguirlos porque detrás de la sastrería, la historia recién comienza.
Sastrería Martínez celebró su cuarto aniversario
Desde que abrió sus puertas, este hermoso y divertido bar liderado por Diego Macedo ha sabido construir un universo propio donde cada detalle tiene una intención