Especialistas advierten que malas prácticas en instalaciones sanitarias pueden incrementar hasta en 30 % los costos de mantenimiento de una vivienda a lo largo de su vida útil.
Especialistas advierten que malas prácticas en instalaciones sanitarias pueden incrementar hasta en 30 % los costos de mantenimiento de una vivienda a lo largo de su vida útil.

En el Perú, cerca del 70 % de las viviendas se construyen bajo la modalidad de autoconstrucción, de acuerdo con estimaciones de la Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) y la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO). En este contexto, los errores en la instalación de tuberías sanitarias se han convertido en una de las principales causas de fugas, filtraciones y obstrucciones, generando sobrecostos que pueden elevar el gasto de mantenimiento hasta en un 30 % durante la vida útil de una vivienda.

Según Jaime Sierra, especialista técnico de Pavco Wavin, estos problemas no se deben únicamente a la ausencia de planos o supervisión, sino a errores básicos de instalación que pueden prevenirse aplicando criterios técnicos adecuados y utilizando materiales certificados.

“Una instalación sanitaria bien ejecutada no depende solo del diseño. Depende del uso de tuberías adecuadas, productos originales y procedimientos correctos en obra. Cuando se hace bien desde el inicio, se reducen fallas, se protege la inversión y se cuida la salud de las familias”, explica el especialista.

Cinco errores frecuentes en instalaciones sanitarias

Desde la experiencia en campo y en concordancia con el Reglamento Nacional de Edificaciones (RNE) y las Normas Técnicas Peruanas (NTP), el especialista identifica cinco fallas recurrentes:

  1. Uso de materiales no certificados: El empleo de tuberías o accesorios sin certificación técnica incrementa el riesgo de roturas, deformaciones y fallas prematuras. Muchos de estos productos no cumplen con las exigencias de presión, temperatura ni resistencia mecánica establecidas en la normativa vigente.
  2. Diámetros y pendientes mal ejecutados: No respetar los diámetros mínimos ni las pendientes establecidas en el RNE provoca una deficiente evacuación de las aguas residuales, acumulación de sólidos, retornos y malos olores dentro de la vivienda.
  3. Uniones mal ejecutadas: La incorrecta preparación de superficies o el mal uso de la soldadura líquida de PVC, normada según la NTP 399.090 impide lograr un sellado hermético. Esto genera filtraciones visibles u ocultas, humedad constante, deterioro de acabados y daños progresivos en elementos estructurales, que incluso pueden comprometer la seguridad de la edificación.
  4. Falta de fijación adecuada en tramos horizontales y verticales: Las tuberías sanitarias deben contar con sistemas de fijación adecuados. En instalaciones visibles o empotradas, el uso de tuberías de desagüe clase pesada es clave para garantizar mayor rigidez, estabilidad y resistencia frente a vibraciones y movimientos.
  5. Omisión de pruebas de presión y estanqueidad: No realizar pruebas hidráulicas antes del cierre de zanjas o muros impide detectar fallas a tiempo. Esto obliga a romper acabados posteriormente, incrementa los costos y retrasa la entrega de la obra.

Riesgos adicionales en el mercado

El especialista advierte además sobre la presencia de tuberías y accesorios adulterados que no cumplen ninguna norma técnica. “Estos productos no solo fallan estructuralmente, también comprometen la salubridad de la vivienda y la durabilidad de la instalación”, señala.

Promover buenas prácticas de instalación, capacitar de forma continua a maestros de obra y gasfiteros, y optar por tuberías de PVC-U fabricadas bajo estándares nacionales e internacionales permite contar con sistemas sanitarios seguros, eficientes y durables.

“Invertir en materiales certificados y en una instalación correcta desde el inicio siempre es más económico que reparar fallas después”, concluye Sierra.

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