El incidente se produjo el 25 de abril de 2026 durante la tradicional cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en el hotel Washington Hilton, en la capital estadounidense.  (Foto de Mandel NGAN / AFP).
El incidente se produjo el 25 de abril de 2026 durante la tradicional cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en el hotel Washington Hilton, en la capital estadounidense. (Foto de Mandel NGAN / AFP).

La Casa Blanca atribuyó este lunes el reciente ataque armado ocurrido durante una cena de gala en Washington al denominado “culto al odio de la izquierda”.

Durante una rueda de prensa, la secretaria de prensa Karoline Leavitt, portavoz oficial del Gobierno de Estados Unidos, declaró que la retórica política contra el presidente Donald Trump habría contribuido al incidente violento.

El culto al odio de la izquierda contra el presidente y todos aquellos que le apoyan y trabajan para él ha provocado que varias personas resultaran heridas y murieran, y este fin de semana estuvo a punto de volver a ocurrir”, afirmó Leavitt durante su intervención pública.

El ataque ocurrió durante la cena anual de corresponsales

El incidente se produjo el 25 de abril de 2026 durante la tradicional cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en el hotel Washington Hilton, en la capital estadounidense.

Un hombre armado intentó irrumpir en el recinto y disparó contra un agente del Servicio Secreto, quien resultó herido pero fue protegido por su chaleco antibalas. El presidente Donald Trump y otros funcionarios fueron evacuados sin lesiones.

El sospechoso, identificado como Cole Thomas Allen, de 31 años, fue detenido por las autoridades federales y enfrenta cargos por ataque armado y uso de armas con intención violenta.

Investigación federal y revisión de seguridad

Tras el ataque, el FBI y el Departamento de Justicia iniciaron una investigación para determinar los motivos del agresor y evaluar posibles fallas en los protocolos de seguridad.

El incidente también provocó una revisión urgente de las medidas de seguridad para eventos oficiales en Estados Unidos, ante el aumento de amenazas contra figuras públicas.

El tiroteo interrumpió la gala y generó reacciones de líderes políticos nacionales e internacionales, quienes condenaron el hecho y pidieron reducir la polarización política.