La aviación israelí ejecutó este martes un ataque contra una instalación nuclear clandestina situada en los límites de la ciudad de Teherán, en el norte de Irán. El Ejército de Israel confirmó la operación mediante un comunicado oficial en el que detalló el objetivo del bombardeo y sus alcances estratégicos.
Según las fuerzas armadas israelíes, el lugar atacado era conocido internamente como el complejo secreto Minzadehei y operaba fuera del conocimiento público. Un grupo de científicos nucleares iraníes utilizaba esa instalación de manera encubierta para avanzar en el desarrollo de un componente específico destinado a la fabricación de armas nucleares.
El comunicado militar israelí precisó que las fuerzas de inteligencia rastrearon durante un período prolongado las actividades que se llevaban a cabo dentro del complejo. Como resultado de esa labor de seguimiento, Israel asegura haber neutralizado lo que califica como un elemento fundamental dentro de la capacidad del régimen iraní para desarrollar armamento nuclear.
El portavoz del Ejército israelí, Nadav Shoshani, ofreció detalles adicionales sobre la naturaleza encubierta de las operaciones que se realizaban en el sitio bombardeado. En sus declaraciones ante la prensa internacional, explicó que Irán había optado deliberadamente por trasladar parte de sus actividades nucleares a instalaciones subterráneas reforzadas, convencido de que pasarían inadvertidas para los servicios de inteligencia israelíes.
Shoshani fue contundente al referirse a la estrategia de ocultamiento adoptada por Teherán y a las razones por las que finalmente fracasó. Sus palabras reflejaron la confianza del mando militar israelí en la capacidad de sus servicios de inteligencia para detectar incluso las operaciones más resguardadas del régimen iraní.
“El régimen iraní transfirió parte de estas actividades nucleares a guaridas secretas antibombas, asumiendo que no las detectaríamos. Se equivocaron”, afirmó Shoshani ante los medios internacionales.




