Un hombre perdió la vida este sábado 24 de enero en Minneapolis, Minnesota, después de que agentes federales de inmigración le dispararan durante un operativo, según confirmaron autoridades locales y medios estadounidenses. El suceso se da en medio de una intensa campaña de redadas ordenadas por el Gobierno del presidente Donald Trump, que ha movilizado a miles de agentes federales a la región.
El jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, confirmó que la persona murió tras recibir múltiples disparos en el marco del operativo. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la víctima, identificada por registros hospitalarios como un hombre de 37 años, habría puesto resistencia y estaba armado con una pistola al momento del enfrentamiento.
Algunos videos difundidos en redes sociales muestran el forcejeo entre agentes enmascarados y la víctima en el suelo. Los federales habrían utilizado gases lacrimógenos y escaramuzas con manifestantes, mientras que las circunstancias exactas que llevaron al uso de armas aún están bajo investigación.
Este incidente se convierte en el segundo tiroteo mortal relacionado con la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis en las últimas semanas. A principios de enero una mujer falleció baleada en su coche por un agente federal en un contexto similar, hecho que ya había generado fuertes protestas en la ciudad.
Reacciones y contexto político
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, escribió en la red social X que había conversado con la Casa Blanca tras el tiroteo y calificó la acción como “repugnante”, exigiendo el cese de la operación y la retirada de los agentes federales de su estado.
Las protestas ciudadanas, que ya venían desarrollándose desde el primer incidente, se intensificaron este sábado con la presencia de cientos de manifestantes que acusaron a los agentes de violencia excesiva y reclamaron el fin de las redadas.
El operativo, denominado Operation Metro Surge, forma parte de una política de aumento de fuerzas federales para la detención y deportación de inmigrantes, especialmente en zonas de alta población somalí y de otras comunidades migrantes en Minneapolis y St. Paul. Esta iniciativa ha generado un fuerte rechazo en sectores locales que la consideran una militarización y un uso excesivo de la fuerza, impulsando marchas y demandas para que los agentes se retiren de los vecindarios.





