La Policía israelí impidió el paso al Patriarca Latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, cuando se dirigía al Santo Sepulcro para celebrar la misa del Domingo de Ramos. El hecho ocurrió en medio de un amplio operativo de seguridad desplegado en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
El Patriarcado Latino informó que el cardenal viajaba acompañado del Custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, en un recorrido privado sin procesión ni ceremonia oficial. Ambos fueron detenidos antes de llegar a la iglesia que tradicionalmente alberga las celebraciones del inicio de la Semana Santa.
Pronunciamiento del Patriarcado
A través de un comunicado, la institución religiosa expresó que “por primera vez en siglos, se impidió a los jefes de la Iglesia celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro”. La nota resaltó la gravedad del incidente y su impacto en la comunidad cristiana de todo el mundo.
El Patriarcado calificó lo ocurrido como “un grave precedente y un desprecio hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, tienen la mirada puesta en Jerusalén”. Según la declaración, la decisión fue considerada “manifiestamente irrazonable y gravemente desproporcionada”.
La institución recordó que ya había tomado precauciones frente a las restricciones impuestas en el país. Entre ellas, mencionó la cancelación de eventos públicos y la habilitación de transmisiones en línea para los fieles que no pudieran asistir a los templos.
Las autoridades religiosas lamentaron que el impedimento ocurriera en uno de los días más significativos del calendario cristiano.
“El Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa expresan su profundo pesar a los fieles cristianos de Tierra Santa y de todo el mundo por el hecho de que se haya impedido así la oración en uno de los días más sagrados del calendario cristiano”, indicó el comunicado.
El cierre de los lugares santos también afectó otras celebraciones tradicionales, como la procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos. Israel limitó las reuniones a menos de 50 personas en el marco de las medidas de seguridad aplicadas durante la guerra con Irán.
Situaciones similares se reportaron durante el mes de Ramadán, cuando las autoridades restringieron el acceso a la Explanada de las Mezquitas y dispersaron a los fieles musulmanes que intentaban rezar fuera de las murallas. La tensión religiosa en Jerusalén ha aumentado desde el inicio del conflicto.
Justificación de la medidad
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró que la medida fue adoptada por motivos de seguridad. En un comunicado, explicó que “con una especial preocupación por su seguridad, la Policía de Jerusalén evitó al patriarca latino, cardenal Pizzaballa, celebrar misa esta mañana en la iglesia del Santo Sepulcro. De nuevo, no hubo mala intención alguna”.
Netanyahu añadió que las fuerzas de seguridad trabajan en un plan que permitirá a los líderes eclesiásticos llevar a cabo las ceremonias de Semana Santa en los próximos días. Asimismo, insistió en que los lugares sagrados de Jerusalén permanecerán bajo control mientras continúe el riesgo de ataques.
El Gobierno sostiene que la guerra con Irán ha generado amenazas directas contra el patrimonio religioso. Según la oficina del primer ministro, fragmentos de misiles interceptados cayeron recientemente cerca de la Explanada de las Mezquitas y el Muro de las Lamentaciones, aunque no existen pruebas de que los templos fueran objetivo de los ataques.
El incidente ha generado preocupación entre las autoridades cristianas y diplomáticas que advierten sobre el impacto de las restricciones en las libertades religiosas. La suspensión de la misa del Domingo de Ramos marca un precedente inédito en la historia contemporánea de Jerusalén y deja en duda el desarrollo normal de las celebraciones de Semana Santa en los próximos días.





