El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos volvió a subir este lunes y alcanzó los 3,48 dólares por galón, impulsado por el aumento del petróleo en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio.
Según datos de la asociación automovilística American Automobile Association, el precio nacional del combustible ha aumentado casi un 17 % desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero.
El incremento se produce en un contexto de fuerte volatilidad en los mercados energéticos internacionales.
Petróleo supera los 100 dólares por barril
El repunte del combustible coincide con la subida del precio del crudo, que este lunes superó los 100 dólares por barril.
La escalada se relaciona con la reducción de la producción en algunos países de Oriente Medio, en medio del conflicto regional.
En la última semana, el precio del West Texas Intermediate ha aumentado alrededor de 35 %, lo que ha impulsado también el valor de la gasolina, el diésel y el combustible para aviones.
El G7 evalúa medidas para estabilizar el mercado
Ante la volatilidad de los mercados energéticos, los países del Grupo de los Siete sostuvieron una reunión para analizar la situación.
Los gobiernos del bloque indicaron que están dispuestos a adoptar todas las medidas necesarias para estabilizar los mercados de hidrocarburos, incluyendo la posibilidad de liberar reservas estratégicas de petróleo.
Estados con mayores incrementos
Aunque los precios más altos de la gasolina se registran en la costa oeste de Estados Unidos, los mayores incrementos semanales se han observado en estados como:
- Texas
- Oklahoma
- Luisiana
- Ohio
- Florida
Los datos fueron recopilados por el diario The Wall Street Journal.
Gobierno prevé alza temporal
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, señaló que el incremento en los precios podría mantenerse durante algunas semanas.
En declaraciones a CNN, Wright indicó que el impacto no se prolongaría durante meses.
“En el peor de los casos, esto durará semanas, no meses”, afirmó el funcionario.
También aseguró que Washington no tiene planes de atacar la infraestructura energética de Irán, incluyendo su industria petrolera o de gas natural.





